Lucia no podía concentrase en su desayuno, estaba pensativa
por varias razones, después de todo en la tarde tenia examen de contabilidad,
por alguna razón Marcos su amor platónico la estaba evitando, el dinero que le
habían depositado sus padres para el mes ya casi se le estaba agotando aunque
solo era el día nueve, las articulaciones le dolían cada vez que se movía y su
maestra le seguía poniendo ridículos ejercicios de meditación en vez de
enseñarle como pulverizar rocas con las manos desnudas, con todo eso realmente
no podía disfrutar del cachito que tenía en frente.
-¡Alala! que cara tan larga tienes mi querida Lu.
La melodiosa voz de Brenda le saco de sus meditaciones, como
siempre su amiga estaba vestida de forma muy coqueta con una blusa rosa que revelaba
un generoso escote, una falda color crema que llegaba a sus rodillas rematadas
al final con unas zapatillas moradas todo iba muy bien con su corta cabellera
roja y su tez blanca salpicada de pecas.
-Tú como siempre te ves bien Bri.
Brenda ignoro por el momento el tono apagado de la respuesta
de su amiga mientras se dejaba caer con una elegancia que cautivadora, por unos
instantes era como si la gravedad decidiera otorgarle un delicado trato
especial, mientras ponía un plato con un pastel de fresa y una taza de café en
la mesa, dedicándole una sonrisa inocente a su amiga mientras probaba la crema
del pastel con el meñique
-Vamos Lu cuéntame que te preocupa yo también soy mágica.
Lucia bajo la mirada a su cachito, no le gustaba que su
amiga tocara ese tema en público.
-No soy mágica Bri y no se trata de eso.
-¡Ah! entonces puedo ayudar.
Lucia alzo la mirada nuevamente, se arrepintió enseguida su
amiga le estaba mirando con una sonrisa en los labios y un brillo en sus ojos,
no aceptaría un “no” como respuesta debía decirle algo.
-¿sabes que le pasa a Marcos?
-Ah… - Brenda tomo un bocado de pastel un poco decepcionada
con la pregunta – Exámenes Lu, exámenes, nosotras tenemos uno en esta tarde
¿has estudiado?
-Si.
La mentira afloro sin problema de sus labios mientras jugaba
con su cachito, al menos ahora sabía que Marcos no la evitaba eso era un
avance.
-Sabes no creo que el sabor del cachito cambie aunque tengas
más hambre.
Lucia detuvo los juegos la verdad es que tenía esa idea en
la mente, este era el último cachito que iba a poder comprarse en el mes y
quería disfrutarlo el mayor tiempo posible.
-Además los cachitos de “le
fleur” ya son buenos de por sí.
Lucia alzo la mirada un poco molesta, detestaba la habilidad
de su amiga para leerle la mente, no era mágico eso lo había comprobado con su
maestra hace tiempo, pero a veces… lo parecía.
-Viste yo también soy mágica
Su amiga le guiño un ojo y su enojo desapareció la relación
que mantenían era así, una amistad que se había forjado hace tanto que ya la
confianza era excesiva, pero reconfortante en los momentos malos, una sonrisa
afloro en sus labios mientras pensaba en lo mucho que apreciaba a su amiga
llevándose su ultimo cachito del mes a la boca.
*ping*
No se había tragado su primer bocado cuando escucho el
sonido de mensaje de su teléfono celular.
“Sector campo verde,
Avenida 1, calle bolívar, cerca de la fábrica de colchones quemada”
Esa clase de mensajes llegaban de vez algunas veces, su
maestra le había dicho que eran emergencias, disturbios para gente como ella y
que siempre que pudiera debía llegar al sitio lo llamo “entrenamiento
improvisado”. Esa dirección estaba cerca, de hecho estaba a menos de 10
minutos, 5 si corría sin el bolso, ese sector era territorio de los Tauks una
pandilla de musculitos bastante agresiva.
-Oh parece que hay problemas “Luman” mejor ve yo te llevo el
bolso no te preocupes.
No había nada que pensar alguien necesitaba su ayuda, Lucia
le tomó la palabra a Brenda, ya se había acabado el cachito, tomo un sorbo
rápido del café de su amiga mientras arrugaba el rostro, era más amargo de lo
que esperaba y estaba a punto de irse cuando Brenda la detuvo.
-Deja el celular Lu yo no sé dónde es.
Lucia dejo el celular en la mesa al tiempo que comenzaba a
correr, afuera encontró las calles más congestionadas de lo que esperaba por lo
que su carrera se vio interrumpida por unos cuantos tropiezos, además tenía
puesto un jean con una gruesa chemise y sandalias, las cuales no estaban
diseñadas para una carrera sin embargo lo compensaba con su cuerpo delgado y
sus rápidas zancadas.
No tuvo que rebuscar mucho en la zona para encontrar al
grupo de musculitos en acción eran cinco, uno de ellos sostenía a un oficinista
con la camisa abierta que se veía bastante maltratado, todos tenían la marca de
los Tauks cabeza rapada con ropas negra rasgada y varios accesorios de piezas
de metal.
-Hey… ustedes… deténganse
Por un momento Lucia pensó que su advertencia no funcionaría,
su voz sonó más aguda de lo que esperaba además tomo varias interrupciones
mientras se le iba el aliento, sin embargo contra todo pronóstico los Tauks se
detuvieron y la miraron fijamente.
El que retenía al oficinista con una llave de lucha era un
moreno musculoso bastante alto con gruesos brazaletes plateados, al frente
estaba una chica negra bastante delgada que llevaba un guante metálico que
acaba con garras en su mano izquierda emitiendo un brillo purpura en las puntas
afiladas, a su lado estaba un chico blanco con gafas negras, cubierto con una
camisa de mangas largas ajustada con cadenas encima y al final estaban una
pareja un chico blanco y delgado con una camisa sin mangas sin ninguna pieza de
metal que iba abrazado de una chica que parecía estar en bachillerato era la única
que vestida diferente al resto ya que mientras los demás usaban camisas y jeans
ella usaba una blusa y falda aunque todas eran negras su ropa era la nica con
apariencia de nueva con un cinturón de púas.
La chica con el guantes miro a la pareja de reojo,
formulando una pregunta en silencio a lo que el chico le respondió asintiendo,
una sonrisa se marcó en su rostro, una pequeña esfera purpura creció en la
punta del guante y luego la incrusto en el abdomen del oficinista que luego de
un intenso grito se dejó caer.
El primer impulso de Lucia era correr a golpear a la chica,
pero no podía, tenso su cuerpo para contenerse, seguro eso había sido para
provocarla y no había caído. En su lugar acorto la distancia entre ellos
caminando lentamente esperando que ellos hicieran el primer movimiento.
Esto los dejo intrigados ya que compartieron una mirada
entre todos, luego empezaron a emitir una serie de chasquidos y sonidos
incongruentes, cuando terminaron el chico que estaba más al fondo abrazado de
la chica le dedico una mirada fanfarrona y procedió a dar la cara por el grupo.
Lucia en ese momento concluyo que el chico debía estar más lejos de lo que
pensaba, ya que mientras más se acercaba el delgado chico parecía que ganaba un
poco más de musculo, no solo eso, tenía ojos azules bastante severos, duros
incluso despiadados como martillos de hielo, parecía que deseaba intimidarla y
si ella fuera otra quizás lo hubiera conseguido.
Lucia apretó los puños cuando estuvo a un metro, su maestra
siempre le recordaba que era una mala idea dejar que tu oponente se acercara,
sin embargo también le había dicho que solo debía defenderse, por ahora, así
que tenía prohibido dar el primer golpe además quizás el chico no iba atacar y
solo iba a decirle algo. Si claro y después todos irían a tomar un café tomados
de las manos prometiéndose eterna amistad.
Cuando el chico estuvo a pocos centímetros de su cara Lucia
cambio la posición de sus pies, el calvo al parecer lo tomo como un signo de
debilidad, ya que el chico era intimidante, mucho más musculoso de lo que le
había parecido y definitivamente más alto que ella, al menos le sacaba una
cabeza de altura, se le acerco como un animal salvaje mirándola desde arriba sin
detener el avance de su frente hasta que
por fin se tocaron.
Esa fue toda la excusa que necesitaba Lucia el calvo la
había tocado, era “técnicamente” el primer golpe, respondió cambiando su peso
hacia adelante y con su palma izquierda impacto su oído derecho esto desoriento
al calvo lo suficiente como para que no notara el cambio de postura mientras le
asestaba con el antebrazo un golpe al lado izquierdo de su cuello para rematar
Lucia dio paso atrás mientras daba una patada espartana en el abdomen aunque
había apuntado a la entrepierna.
Levanto la vista esperando que los demás se lanzaran sobre
ella, pero aunque se veían impresionados ninguno mostro intensiones de ayudar a
su amigo más bien estaban expectantes, esto levanto las alarmas de Lucia, que por
instinto se movió a un lado, cosa que agradeció interiormente ya que el calvo
se había lanzado sobre ella, lo cual era impresionante si lo pensaba, ya que
hasta ahora no conocía a nadie capaz de soportar dos de sus golpes seguidos,
después de todo su maestra le había dicho que era muy fuerte, sin embargo el
calvo parecía ignorar esto porque se lanzaba una y otra vez sobre ella como un
toro enojado. Pero al menos sabía que sus golpes le había afectado, la ruta
de los ataques era simple, algo chueca en momentos, el calvo estaba mareado y a pesar
de todo se seguía lanzando tras ella.
Lucia pensó que solo tendría que evadir un par de ataques más
hasta que el calvo se quedara sin energía o se terminara de desmayar, sin
embargo con cada ataque el calvo parecía volverse más fuerte, más certero e
incluso juraría que se volvía mas grande, por lo que al final opto por
terminarlo con sus propias manos, luego de evadir por última vez con un
elegante juego de pies y un giro, golpeo con su codo la parte trasera de su
espalda lo que al parecer fue suficiente para tirarlo al piso y por un momento
parecía que se levantaría también de eso pero luego de un pequeño esfuerzo
termino desplomándose.
El gigante había peleado bien pero no tenía oportunidad
desde el principio.
Lucia luego de esto
lanzo una aguda mirada desafiante a los miembros restantes, parecían listos para
pelear, hasta que la chica del fondo comenzó a chasquear mientras movía la boca
de forma extraña, los demás empezaron a hacer lo mismo hasta que moreno
musculoso soltó al oficinista en el piso, con una mirada desafiante a la chica
negra luego de lo cual los cuatro se movieron como uno a un lado unos cuantos
metros mirando fijamente a Lucia.
Lucia entendió el gesto, dejarían la pelea e intercambiarían
rehenes, lo pensó por un momento pero al
final término asintiendo, por lo que se acercó al oficinista sin dejar de mirar
al grupo era un acuerdo silencioso pero en cualquier momento podían romperlo y
al parecer ellos pensaban igual.
Al final el chico moreno y musculo termino cargando solo al
chico calvo que ahora parecía un bulto delgado mientras la chica joven y el de
las gafas lo veían con cierta preocupación y la chica negra seguía amenazando a
Lucia con la mirada.
Cuando Lucia no los vio más movió al oficinista, por un
momento busco el pulso pero luego recordó que no sabía para que servía, la
verdad es que nunca había dado primeros auxilios antes, sin embargo el hombre
se veía bien y respiraba eso debía ser suficiente. El único detalle eran los
varios morados que tenía en todo el cuerpo quizás obviamente los Tauks se
habían estado divirtiendo, pero antes de que pudiera seguir con su análisis,
Lucia se volteo había escuchado pasos ¿los Tauks habían ido a buscar refuerzos?
Esa pregunta le puso los nervios de punta, luego de esos
tres golpes el dolor en sus articulaciones era demasiado agudo como para
soportar una pelea con más de cuatro al mismo tiempo.
-¡Alala! que buenos
reflejos mi querida amiga.
Como si nada Brenda se acercaba con una cámara en sus manos
y una sonrisa en su rostro.
-Deberías saludar a tus admiradores “Luman”.
-Apaga eso.
-Ok.
Con una sonrisa en el rostro Brenda guardo la cámara en uno
de los pliegues de su falda dentro ocultaba varios bolsillos con sus cosas, en
alguna ocasión le comento a Lucia que no le agradaban los bolsos.
-Que sorprendente “luman” me alegra haber grabado la primera
vez que alguien se levanta luego de que lo golpearas dos veces seguidas debió
ser una pelea dura.
-Si… por favor llama…
-A emergencias listo, llegan en unos minutos, ves lo sé todo
de ti “luman”.
Lucia alzo la mirada estaba un poco más tranquila, su amiga
seguía con una esa sonrisa burlona que la sacaba de sus casillas, pero ya todo
había terminado, así que le dedico una sonrisa divertida a su amiga.
-No es la primera vez
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