“La sierra Tapiru” es una enorme montaña no muy lejos de la ciudad de Angelli, visitada frecuentemente por personas en busca de “aire fresco”, es un lugar perfecto para aliviar las tensiones de la agitada vida en la ciudad. Es un destino tan visitado que incluso tiene una línea de autobús que deja a los cansados citadinos en la base de la montaña, donde les recibe una enorme explosión de varios tonos de color verde que se va oscureciendo conforme aumenta la altura.
Claro que esto no le importaba a Tob, quien no podía ver la cima de la montaña desde la parada en donde le había dejado el autobús, una pequeña isla de concreto en un mar de tierra y vegetación.
En la cartelera de la parada había un mapa bastante general que explicaba como el camino de tierra que se encontraba detrás de la parada se dividía en diferentes rutas para diferentes propósitos. La que le interesaba a Tob era la primera desviación de la izquierda que iniciaba el camino de los senderistas que tenía una nota aclaratoria de “ruta ligeramente inclinada”.
La ruta se veía bastante larga, esto hizo suspirar a Tob quien tenía la esperanza de no pasar mucho tiempo en la montaña, después de todo no se había vestido para eso. Aunque tenía zapatos blancos, un mono negro lo que quizás era una buena elección, también tenía una camisa azul de mangas largas debajo de una pesada capa negra con capucha que llevaba simplemente porque le quedaba genial y le daba un aire dramático.
Pero luego de media hora de camino Tob llego a odiar su ropa mientras llegaba a tres conclusiones: primero la cartelera era una enorme mentirosa, segundo la gente de la ciudad estaba loca por venir por ese “aire fresco” que se sentía como veneno en sus cansados pulmones y tercero definitivamente odiaba el ejercicio.
Tob continuo con su pesada marcha hasta que llego a una bifurcación en forma de “Y” con una señal de flecha a la derecha, por lo tanto decidió ir a la izquierda, después de todo no estaba buscando el camino más seguro. La ruta era más angosta mientras la hierba se comía lentamente el camino de tierra, los árboles se juntaban al acecho y los insectos comenzaron a dar vueltas como aves de carroña sobre su cabeza obviamente no era una ruta recomendada.
Con cada paso que daba en esta nueva e inexplorada ruta su bolso le parecía más pesado y la ropa completamente sudada se le pegaba en lugares extraños, lo que le hizo pensar varias veces en regresar, hasta que por fin encontró la señal que buscaba en un árbol era una “X” hecha con una línea blanca y otra verde, era la señal de que estaba cerca a su destino.
Lamentablemente para Tob, más cerca no era sinónimo de más fácil. Conforme avanzaba, los insectos sobre su cabeza se duplicaron, las plantas crecieron en algunas partes hasta las rodillas, los arboles estaban más juntos y empezaba a ver movimientos en la crecida hierba a su alrededor.
A pesar de esto, Tob siguió su camino aunque con varias paradas para retomar el aliento que lo hicieron terminarse el agua que al parecer había sudado, mientras le acompañaba un interminable ritmo de palmadas dirigidas a todos los insectos que se le acercaban y un mal humor producto del sol de las 10:00 AM.
Este lugar le recordaba a su niñez en el monasterio, específicamente a esa época en la que le había obligado a sacar el máximo potencial de su cuerpo o como le decía Tob: la época de “ojala mis profesores estuvieran muertos”.
Lo peor de esa época había sido que después le habían enseñado que el ejercicio físico era una manera lenta de entrenar el cuerpo y que era más efectivo reforzarlo con “energía espiritual” para ser más fuerte, rápido y resistente. Después de esa auténtica revelación Tob reprimió sus impulsos homicidas dirigidos a sus antiguos profesores y se limitó a vengarse convirtiéndose en un auténtico vago, después de todo siempre había tenía grandes reservas de energía en su alma.
Sin embargo, todo era diferente ahora. Debía llegar al interior de la montaña sin dejárselo saber a los espíritus del bosque, por lo que no deseaba arriesgarse a usar su energía y briilar como un faro, después de todo aunque la mayoría de los visitantes no lo notaran la montaña tenía cierta peculiaridad y es que la mayoría de las personas desaparecían cuando se alejaban de los caminos marcados. No habían notas, rescates o explicaciones, simplemente un visitante menos, aunque claro, esto solo pasaba de vez en cuando, quizás por eso nadie se molestaba en investigarlo.
Sin embargo, la información del monasterio confirmaba que algo sobrenatural pasaba allí. De hecho, ya en la montaña, Tob podía estar seguro que este lugar era una trampa de algún espíritu poderoso que de vez en cuando devoraba humanos, después de todo no llagabas a dominar una montaña comiendo bayas y ardillas. Quizás por eso su mentor le aconsejo que se mantuviera alejado. Aunque eso no le detuvo, de hecho alimento su enorme ego que le guiaba al interior de la montaña con un “todo estará bien”.
Quizás por eso no se percató de esos pequeños detalles que se acumulaban a su alrededor, como que algunos matorrales parecían brillar, de que el aire tenía un olor ligeramente enrarecido o del hecho de que los arboles estaban demasiado cercanos los unos a los otros como para ser natural. No se percató de esto hasta que estuvo sudado, desorientado y casado como un animal herido mientras se apoyaba en un árbol cercano.
Era una sensación angustiante que lo hizo mirar al cielo mientras la capucha se le pegaba a la frente, con una respiración forzosa y aun así le saco una sonrisa.
La sonrisa no fue por desesperación si no porque esta serie de pequeñas señales, cuando por fin la noto, le hicieron percatarse de que había llegado, por lo cual procedió a liberar la energía de su alma por primera vez en la mañana, volviéndose un faro de luz para todo los espíritus cercanos, mientras golpeaba un árbol del que se estaba apoyado produciendo un fuerte sonido antinatural y leve brillo sobre su cuerpo.
-Criaturas, soy Tob y vine a ver a su rey.
El sonido toco a cada árbol en el área como un rumor sin recibir respuesta aparente, a pesar de lo cual Tob se mantuvo con una sonrisa y una respiración agitada mientras miraba arriba. Luego de un instante que pareció eterno se escuchó un cuchicheo entre los matorrales como si cientos de pequeñas voces lucharan por hacerse oír, luego otro periodo de silencio hasta que las plantas y árboles empezaron a moverse creado un camino como si de pronto en vez de raíces tuvieran pequeñas patas.
Tob vio el camino de reojo mientras se acomodaba el bolso para avanzar. Como si el bosque ahora le perteneciera le dedico una mirada a cada planta con desprecio y pisaba con una seguridad que hacia dudar a la hierbas bajo sus pies mientras se recogían con temor.
La sumisión de la montaña continúo en silencio hasta que Tob llego a la entrada de una caverna de roca gris sin ninguna vegetación a su alrededor. De hecho lentamente las plantas cercanas comenzaron a retroceder como si intentaran buscar refugio de una explosión inminente.
Por su parte, Tob recupero el aliento, luego de observar la caverna unos minutos, saco un guante negro de su morral sin quitarlo de su espalda, se acomodó la capa sudada y con la mirada fija en la caverna, lo coloco en su mano derecha para adentrarse de forma indiferente.
-Bienvenido…
La palabra vino del viento como el susurro de un coro de voces provenientes de la oscuridad que caía como un telón negro sobre toda la cueva, no era posible ver nada más allá de la línea que creaba la luz de la entrada y en cuyo límite se detuvo Tob intentado ver al interior de la cueva sin resultado.
Se había convertido en una pequeña sombra separada por una franja de luz de un mar de oscuridad que emitía cierta repulsión.
-Muy impresionante pequeño, cualquier otro al menos hubiese titubeado al escuchar mi voz
-He oído cosas peores…
Tob respondió con una mueca de indiferencia ocultando parte de sus rasgos con la capucha, mientras seguía intentando descubrir el origen de la voz, después de todo, si era un rey debía ser alguna clase de criatura, pero la voz parecía moverse mientras hablaba haciendo que Tob intentara seguirla con la mirada.
-Escuche que deseas hablar conmigo
-Eres la presencia que domó a todos los espíritus de la montaña y la ciudad
El comentario hizo agitar una presencia en la oscuridad que Tob supo diferenciar solo por un momento.
-Eres uno de los discípulos del monasterio de Santa Elia Brava
La presencia pareció diluirse nuevamente
-Yo no estaba preguntando
-Yo tampoco
Un silencio se desarrolló entre ambos mientras la presencia de la voz se movía en todas las direcciones. Quizás había un cuerpo detrás de las sombras pero la oscuridad impedía verlo. A pesar de esto, Tob movía la cabeza intentando ubicarlo.
-Entonces… ¿Qué asuntos tiene el monasterio conmigo? Quizás vienes como tu
predecesora a mostrar tus respetos a mi presencia, a mi enormidad, a mi ser?
Tob pudo distinguir de nuevo la presencia por un momento le encantaba regodearse
-No
La respuesta fue rápida aunque no estaba preparada la sugerencia le había parecido estúpida a Tob, quien había renunciado a encontrar a la criatura mientras notaba como la oscuridad de la cueva se empezaba a mover hasta cubrir sus pies como si fuera niebla solo que más densa, el mar de oscuridad empezaba a devorarse su sombra.
-Entonces alguna guerra de esas que les encanta librar a ustedes… Seguramente desean que les envíe algunos soldados o incluso que yo mismo aparezca al frente para desatar destrucción y caos a nuestros enemigos
-No
Las respuestas eran frías y rápidas sin ninguna duda, esto provoco a la presencia que se concretó furiosa frente a Tob, el cual suspiro en sus adentros ya que le preocupaba más el no poder encontrar a la presencia que la conversación en sí, pudiendo sentirla justo frente a él emergiendo poco a poco desde el suelo como un bulto de malicia que de pronto era más alto que Tob.
-Entonces ¿a qué has venido?
El bulto de sombras no tenía ojos así que era imposible deducir si se encontraban frente a frente, sin embargo Tob sentía que lo veía a sus ojos mientras entrecerraba los suyos.
-He venido a exterminarte
En cuanto la frase salió de sus labios el bulto se disipó o mejor dicho se difundió como si la presencia estuviera en toda la cueva mientras Tob mantenía la mirada al frente con una sonrisa.
-¡¡¡TUUUUUUUUUUUUUUUUUUUUU!!! ¿TIENES IDEA DE QUIEN SOY? ¿DE LO QUE REPRESENTO? ¡YO SOY EL REY DE ESTA MONTAÑA! ¡HE ESCLAVIZADO A TODOS LOS ESPIRITUS DE ESTE LUGAR! ¡LA MISMISIMA MAESTRA EMILIA SE INCLINO EN RESPETO ANTE MI! ¿QUÉ ERES TÚ EN COMPARACION? ¿QUIÉN ERES TÚ EN COMPARACION?
La luz de la entrada se apagó como una vela mientras la voz rugía furiosa en todas direcciones, era como estar en la boca de una bestia listo para ser digerido sin oportunidad de escapar.
-TU NO ERES NADIE, TU NO ERES NADA
La voz se apagó mientras la oscuridad envolvió el sonido de esas palabras haciendo de la oscuridad algo más profunda, espesa, intensa, hasta que la oscuridad se volvió absoluta.
Esta era la razón por la que su mentor le había recomendado que se alejara de la montaña. Este rey parecía experto en trampas espirituales y se alimentaba de la energía del alma, para él un chamán como Tob era algo más que un bocadillo.
Sin embargo, su mentor obviamente le subestimaba porque dentro de esa absoluta oscuridad en la que no se podía escuchar ni ver nada se produjo el sonido antinatural de un golpe sordo.
-¡TUUUUUUUUUUUU!
EL grito del rey se escuchó mucho más aislado y concreto, como si hubiera perdido algunas voces de su coro. Luego un pequeño brillo circular dividió la oscuridad, revelando como la mano derecha de Tob sujetaba una masa negra sobre su hombro izquierdo mientras mantenía su vista en el frente. La masa se agitaba como un trozo de goma estirado por los huecos del agarre de Tob con la intensión de escapar y a pesar de que parecía chorrear no parecía poder moverse, Tob había atrapado lo insustancial.
-¡¡¡SUELTAME!!!
-Mi mentor me subestima, una trampa no es nada si tienes la herramienta adecuada
Sin prestarle atención, Tob alzo su mano izquierda y cerro el puño esbozando una sonrisa sádica. Acto seguido varias líneas de luz aparecieron por toda la cueva todas al mismo tiempo, suficientes como para perder la cuenta de las mismas y cada una atravesaba un trozo de goma de apariencia petrolera sumamente espesa que chorreaba desde la mano derecha de Tob y dejaba un rastro por todo la cueva, la sustancia se agitaba como un animal herido mientras emitía gruñidos incoherentes
-Tughl Nadiepmiaedmuganceoia ioadops
Cuando no se escuchó nada y la sutancia dejo de moverse, Tob apretó su mano derecha mientras la halaba, lo que provoco un brillo circular en el guante mientras abría y cerraba la mano hasta que la masa negra empezó a dividirse en pequeño trozos de oscuridad que se iban pegando al guante negro hasta dejar la cueva un poco más iluminada. Para decepción de Tob, el lugar era sorprendentemente pequeño quizás de unos 20 metros cuadrados.
-¿este es el palacio de un rey?
Tob esbozo una mueca de desaprobación mientras salía de la cueva con una ligera sensación de molestia, al parecer esperaba más de la situación, cuando salió se encontró con una reunión de esferas de colores fluorescentes rondados descontroladamente a pleno día como moscas sobre desperdicios, imitando de nuevo el murmullo que había escuchado anteriormente pero más intenso y fuerte. Incluso un poco desesperado, esto le irritó lo suficiente como para acercarse de nuevo al primer árbol que vio para golpear con otro ruido antinatural alzando un dedo.
-Uno
Las luces fluorescentes empezaron a desacelerar mientras una se acercaba lentamente hacia él.
-Esto…es… nosotros… tu…
La luz se movía indecisa al emitir una voz aguda como el pitido de una sala de emergencias hasta que empezó a moverse en pequeños círculos.
-Eres… ¿nuestro nuevo rey?
Tob entrecerró sus ojos al escuchar a la luz, para percibir a todos los pequeños espíritus que estaban en el lugar, eran mas de los que se esperaba además la montaña tenia una reserva bastante grande de energía, eso era suficiente, abrió los ojos mientras respondía lentamente.
-Si… exijo la energía de esta montaña y la mitad de sus vidas
-No… eso... es… nosotros…
Sin prestarle atención a las quejas de la pequeña luz, Tob aposto su morral en el piso mientras sacaba un trozo rectangular de cartón de color vino tinto de uno de los pequeños bolsillos delanteros, para luego lanzarlo al piso mientras veía a la luz y señalaba el cartón.
-Lo quiero allí sus vidas y la energía
Su tono no aceptaba replica, pero por un momento Tob pensó que los pequeños espíritus se negarían, sin embargo la pequeña luz se debatió por unos instantes para luego perderse en el bosque por unos momentos y regresar con un grupo de luces que nuevamente comenzó a moverse descontroladamente como moscas rodeando a Tob. Los murmullos eran demasiados para entenderlos y poco a poco se fueron sumando más luces del bosque hasta que un rio de luz fosforescente brilló de forma imposible para ser de día, convergiendo estrepitosamente en el cartón que lo absorbió como una esponja brillante.
- Réanimations
La palabra salió suavemente de los labios agrietados de Tob mientras ocurría una explosión de luz, luego de lo cual las muy pocas luces restantes se dispensaron nuevamente dejando a una pequeña rezagada.
-Está hecho mi rey
Tob asintió a la pequeña luz que hablo en un tono agudo diferente a la anterior mientras se perdía entre los arboles como si temiera la siguiente orden de su nuevo rey.
Por otra parte, ahora en el sitio donde estaba el cartón, una figura humanoide estaba hincando su rodilla. La figura era una chica de piel bronceada con esponjado cabello amarillo, vestía una armadura de cuero gruesa con retazos de tela suelta en las articulaciones y botas de apariencia rustica. Luego de verla por un momento, Tob se permitió sonreír de una forma diferente como si viera a una vieja amiga.
-Bienvenida de nuevo Maritza
Claro que esto no le importaba a Tob, quien no podía ver la cima de la montaña desde la parada en donde le había dejado el autobús, una pequeña isla de concreto en un mar de tierra y vegetación.
En la cartelera de la parada había un mapa bastante general que explicaba como el camino de tierra que se encontraba detrás de la parada se dividía en diferentes rutas para diferentes propósitos. La que le interesaba a Tob era la primera desviación de la izquierda que iniciaba el camino de los senderistas que tenía una nota aclaratoria de “ruta ligeramente inclinada”.
La ruta se veía bastante larga, esto hizo suspirar a Tob quien tenía la esperanza de no pasar mucho tiempo en la montaña, después de todo no se había vestido para eso. Aunque tenía zapatos blancos, un mono negro lo que quizás era una buena elección, también tenía una camisa azul de mangas largas debajo de una pesada capa negra con capucha que llevaba simplemente porque le quedaba genial y le daba un aire dramático.
Pero luego de media hora de camino Tob llego a odiar su ropa mientras llegaba a tres conclusiones: primero la cartelera era una enorme mentirosa, segundo la gente de la ciudad estaba loca por venir por ese “aire fresco” que se sentía como veneno en sus cansados pulmones y tercero definitivamente odiaba el ejercicio.
Tob continuo con su pesada marcha hasta que llego a una bifurcación en forma de “Y” con una señal de flecha a la derecha, por lo tanto decidió ir a la izquierda, después de todo no estaba buscando el camino más seguro. La ruta era más angosta mientras la hierba se comía lentamente el camino de tierra, los árboles se juntaban al acecho y los insectos comenzaron a dar vueltas como aves de carroña sobre su cabeza obviamente no era una ruta recomendada.
Con cada paso que daba en esta nueva e inexplorada ruta su bolso le parecía más pesado y la ropa completamente sudada se le pegaba en lugares extraños, lo que le hizo pensar varias veces en regresar, hasta que por fin encontró la señal que buscaba en un árbol era una “X” hecha con una línea blanca y otra verde, era la señal de que estaba cerca a su destino.
Lamentablemente para Tob, más cerca no era sinónimo de más fácil. Conforme avanzaba, los insectos sobre su cabeza se duplicaron, las plantas crecieron en algunas partes hasta las rodillas, los arboles estaban más juntos y empezaba a ver movimientos en la crecida hierba a su alrededor.
A pesar de esto, Tob siguió su camino aunque con varias paradas para retomar el aliento que lo hicieron terminarse el agua que al parecer había sudado, mientras le acompañaba un interminable ritmo de palmadas dirigidas a todos los insectos que se le acercaban y un mal humor producto del sol de las 10:00 AM.
Este lugar le recordaba a su niñez en el monasterio, específicamente a esa época en la que le había obligado a sacar el máximo potencial de su cuerpo o como le decía Tob: la época de “ojala mis profesores estuvieran muertos”.
Lo peor de esa época había sido que después le habían enseñado que el ejercicio físico era una manera lenta de entrenar el cuerpo y que era más efectivo reforzarlo con “energía espiritual” para ser más fuerte, rápido y resistente. Después de esa auténtica revelación Tob reprimió sus impulsos homicidas dirigidos a sus antiguos profesores y se limitó a vengarse convirtiéndose en un auténtico vago, después de todo siempre había tenía grandes reservas de energía en su alma.
Sin embargo, todo era diferente ahora. Debía llegar al interior de la montaña sin dejárselo saber a los espíritus del bosque, por lo que no deseaba arriesgarse a usar su energía y briilar como un faro, después de todo aunque la mayoría de los visitantes no lo notaran la montaña tenía cierta peculiaridad y es que la mayoría de las personas desaparecían cuando se alejaban de los caminos marcados. No habían notas, rescates o explicaciones, simplemente un visitante menos, aunque claro, esto solo pasaba de vez en cuando, quizás por eso nadie se molestaba en investigarlo.
Sin embargo, la información del monasterio confirmaba que algo sobrenatural pasaba allí. De hecho, ya en la montaña, Tob podía estar seguro que este lugar era una trampa de algún espíritu poderoso que de vez en cuando devoraba humanos, después de todo no llagabas a dominar una montaña comiendo bayas y ardillas. Quizás por eso su mentor le aconsejo que se mantuviera alejado. Aunque eso no le detuvo, de hecho alimento su enorme ego que le guiaba al interior de la montaña con un “todo estará bien”.
Quizás por eso no se percató de esos pequeños detalles que se acumulaban a su alrededor, como que algunos matorrales parecían brillar, de que el aire tenía un olor ligeramente enrarecido o del hecho de que los arboles estaban demasiado cercanos los unos a los otros como para ser natural. No se percató de esto hasta que estuvo sudado, desorientado y casado como un animal herido mientras se apoyaba en un árbol cercano.
Era una sensación angustiante que lo hizo mirar al cielo mientras la capucha se le pegaba a la frente, con una respiración forzosa y aun así le saco una sonrisa.
La sonrisa no fue por desesperación si no porque esta serie de pequeñas señales, cuando por fin la noto, le hicieron percatarse de que había llegado, por lo cual procedió a liberar la energía de su alma por primera vez en la mañana, volviéndose un faro de luz para todo los espíritus cercanos, mientras golpeaba un árbol del que se estaba apoyado produciendo un fuerte sonido antinatural y leve brillo sobre su cuerpo.
-Criaturas, soy Tob y vine a ver a su rey.
El sonido toco a cada árbol en el área como un rumor sin recibir respuesta aparente, a pesar de lo cual Tob se mantuvo con una sonrisa y una respiración agitada mientras miraba arriba. Luego de un instante que pareció eterno se escuchó un cuchicheo entre los matorrales como si cientos de pequeñas voces lucharan por hacerse oír, luego otro periodo de silencio hasta que las plantas y árboles empezaron a moverse creado un camino como si de pronto en vez de raíces tuvieran pequeñas patas.
Tob vio el camino de reojo mientras se acomodaba el bolso para avanzar. Como si el bosque ahora le perteneciera le dedico una mirada a cada planta con desprecio y pisaba con una seguridad que hacia dudar a la hierbas bajo sus pies mientras se recogían con temor.
La sumisión de la montaña continúo en silencio hasta que Tob llego a la entrada de una caverna de roca gris sin ninguna vegetación a su alrededor. De hecho lentamente las plantas cercanas comenzaron a retroceder como si intentaran buscar refugio de una explosión inminente.
Por su parte, Tob recupero el aliento, luego de observar la caverna unos minutos, saco un guante negro de su morral sin quitarlo de su espalda, se acomodó la capa sudada y con la mirada fija en la caverna, lo coloco en su mano derecha para adentrarse de forma indiferente.
-Bienvenido…
La palabra vino del viento como el susurro de un coro de voces provenientes de la oscuridad que caía como un telón negro sobre toda la cueva, no era posible ver nada más allá de la línea que creaba la luz de la entrada y en cuyo límite se detuvo Tob intentado ver al interior de la cueva sin resultado.
Se había convertido en una pequeña sombra separada por una franja de luz de un mar de oscuridad que emitía cierta repulsión.
-Muy impresionante pequeño, cualquier otro al menos hubiese titubeado al escuchar mi voz
-He oído cosas peores…
Tob respondió con una mueca de indiferencia ocultando parte de sus rasgos con la capucha, mientras seguía intentando descubrir el origen de la voz, después de todo, si era un rey debía ser alguna clase de criatura, pero la voz parecía moverse mientras hablaba haciendo que Tob intentara seguirla con la mirada.
-Escuche que deseas hablar conmigo
-Eres la presencia que domó a todos los espíritus de la montaña y la ciudad
El comentario hizo agitar una presencia en la oscuridad que Tob supo diferenciar solo por un momento.
-Eres uno de los discípulos del monasterio de Santa Elia Brava
La presencia pareció diluirse nuevamente
-Yo no estaba preguntando
-Yo tampoco
Un silencio se desarrolló entre ambos mientras la presencia de la voz se movía en todas las direcciones. Quizás había un cuerpo detrás de las sombras pero la oscuridad impedía verlo. A pesar de esto, Tob movía la cabeza intentando ubicarlo.
-Entonces… ¿Qué asuntos tiene el monasterio conmigo? Quizás vienes como tu
predecesora a mostrar tus respetos a mi presencia, a mi enormidad, a mi ser?
Tob pudo distinguir de nuevo la presencia por un momento le encantaba regodearse
-No
La respuesta fue rápida aunque no estaba preparada la sugerencia le había parecido estúpida a Tob, quien había renunciado a encontrar a la criatura mientras notaba como la oscuridad de la cueva se empezaba a mover hasta cubrir sus pies como si fuera niebla solo que más densa, el mar de oscuridad empezaba a devorarse su sombra.
-Entonces alguna guerra de esas que les encanta librar a ustedes… Seguramente desean que les envíe algunos soldados o incluso que yo mismo aparezca al frente para desatar destrucción y caos a nuestros enemigos
-No
Las respuestas eran frías y rápidas sin ninguna duda, esto provoco a la presencia que se concretó furiosa frente a Tob, el cual suspiro en sus adentros ya que le preocupaba más el no poder encontrar a la presencia que la conversación en sí, pudiendo sentirla justo frente a él emergiendo poco a poco desde el suelo como un bulto de malicia que de pronto era más alto que Tob.
-Entonces ¿a qué has venido?
El bulto de sombras no tenía ojos así que era imposible deducir si se encontraban frente a frente, sin embargo Tob sentía que lo veía a sus ojos mientras entrecerraba los suyos.
-He venido a exterminarte
En cuanto la frase salió de sus labios el bulto se disipó o mejor dicho se difundió como si la presencia estuviera en toda la cueva mientras Tob mantenía la mirada al frente con una sonrisa.
-¡¡¡TUUUUUUUUUUUUUUUUUUUUU!!! ¿TIENES IDEA DE QUIEN SOY? ¿DE LO QUE REPRESENTO? ¡YO SOY EL REY DE ESTA MONTAÑA! ¡HE ESCLAVIZADO A TODOS LOS ESPIRITUS DE ESTE LUGAR! ¡LA MISMISIMA MAESTRA EMILIA SE INCLINO EN RESPETO ANTE MI! ¿QUÉ ERES TÚ EN COMPARACION? ¿QUIÉN ERES TÚ EN COMPARACION?
La luz de la entrada se apagó como una vela mientras la voz rugía furiosa en todas direcciones, era como estar en la boca de una bestia listo para ser digerido sin oportunidad de escapar.
-TU NO ERES NADIE, TU NO ERES NADA
La voz se apagó mientras la oscuridad envolvió el sonido de esas palabras haciendo de la oscuridad algo más profunda, espesa, intensa, hasta que la oscuridad se volvió absoluta.
Esta era la razón por la que su mentor le había recomendado que se alejara de la montaña. Este rey parecía experto en trampas espirituales y se alimentaba de la energía del alma, para él un chamán como Tob era algo más que un bocadillo.
Sin embargo, su mentor obviamente le subestimaba porque dentro de esa absoluta oscuridad en la que no se podía escuchar ni ver nada se produjo el sonido antinatural de un golpe sordo.
-¡TUUUUUUUUUUUU!
EL grito del rey se escuchó mucho más aislado y concreto, como si hubiera perdido algunas voces de su coro. Luego un pequeño brillo circular dividió la oscuridad, revelando como la mano derecha de Tob sujetaba una masa negra sobre su hombro izquierdo mientras mantenía su vista en el frente. La masa se agitaba como un trozo de goma estirado por los huecos del agarre de Tob con la intensión de escapar y a pesar de que parecía chorrear no parecía poder moverse, Tob había atrapado lo insustancial.
-¡¡¡SUELTAME!!!
-Mi mentor me subestima, una trampa no es nada si tienes la herramienta adecuada
Sin prestarle atención, Tob alzo su mano izquierda y cerro el puño esbozando una sonrisa sádica. Acto seguido varias líneas de luz aparecieron por toda la cueva todas al mismo tiempo, suficientes como para perder la cuenta de las mismas y cada una atravesaba un trozo de goma de apariencia petrolera sumamente espesa que chorreaba desde la mano derecha de Tob y dejaba un rastro por todo la cueva, la sustancia se agitaba como un animal herido mientras emitía gruñidos incoherentes
-Tughl Nadiepmiaedmuganceoia ioadops
Cuando no se escuchó nada y la sutancia dejo de moverse, Tob apretó su mano derecha mientras la halaba, lo que provoco un brillo circular en el guante mientras abría y cerraba la mano hasta que la masa negra empezó a dividirse en pequeño trozos de oscuridad que se iban pegando al guante negro hasta dejar la cueva un poco más iluminada. Para decepción de Tob, el lugar era sorprendentemente pequeño quizás de unos 20 metros cuadrados.
-¿este es el palacio de un rey?
Tob esbozo una mueca de desaprobación mientras salía de la cueva con una ligera sensación de molestia, al parecer esperaba más de la situación, cuando salió se encontró con una reunión de esferas de colores fluorescentes rondados descontroladamente a pleno día como moscas sobre desperdicios, imitando de nuevo el murmullo que había escuchado anteriormente pero más intenso y fuerte. Incluso un poco desesperado, esto le irritó lo suficiente como para acercarse de nuevo al primer árbol que vio para golpear con otro ruido antinatural alzando un dedo.
-Uno
Las luces fluorescentes empezaron a desacelerar mientras una se acercaba lentamente hacia él.
-Esto…es… nosotros… tu…
La luz se movía indecisa al emitir una voz aguda como el pitido de una sala de emergencias hasta que empezó a moverse en pequeños círculos.
-Eres… ¿nuestro nuevo rey?
Tob entrecerró sus ojos al escuchar a la luz, para percibir a todos los pequeños espíritus que estaban en el lugar, eran mas de los que se esperaba además la montaña tenia una reserva bastante grande de energía, eso era suficiente, abrió los ojos mientras respondía lentamente.
-Si… exijo la energía de esta montaña y la mitad de sus vidas
-No… eso... es… nosotros…
Sin prestarle atención a las quejas de la pequeña luz, Tob aposto su morral en el piso mientras sacaba un trozo rectangular de cartón de color vino tinto de uno de los pequeños bolsillos delanteros, para luego lanzarlo al piso mientras veía a la luz y señalaba el cartón.
-Lo quiero allí sus vidas y la energía
Su tono no aceptaba replica, pero por un momento Tob pensó que los pequeños espíritus se negarían, sin embargo la pequeña luz se debatió por unos instantes para luego perderse en el bosque por unos momentos y regresar con un grupo de luces que nuevamente comenzó a moverse descontroladamente como moscas rodeando a Tob. Los murmullos eran demasiados para entenderlos y poco a poco se fueron sumando más luces del bosque hasta que un rio de luz fosforescente brilló de forma imposible para ser de día, convergiendo estrepitosamente en el cartón que lo absorbió como una esponja brillante.
- Réanimations
La palabra salió suavemente de los labios agrietados de Tob mientras ocurría una explosión de luz, luego de lo cual las muy pocas luces restantes se dispensaron nuevamente dejando a una pequeña rezagada.
-Está hecho mi rey
Tob asintió a la pequeña luz que hablo en un tono agudo diferente a la anterior mientras se perdía entre los arboles como si temiera la siguiente orden de su nuevo rey.
Por otra parte, ahora en el sitio donde estaba el cartón, una figura humanoide estaba hincando su rodilla. La figura era una chica de piel bronceada con esponjado cabello amarillo, vestía una armadura de cuero gruesa con retazos de tela suelta en las articulaciones y botas de apariencia rustica. Luego de verla por un momento, Tob se permitió sonreír de una forma diferente como si viera a una vieja amiga.
-Bienvenida de nuevo Maritza
Nada mal, solo te comiste algunos signos de puntuación, pero la redacción es genial!! 18/20 xD
ResponderEliminares un buen comienzo :)
Eliminar