Buenas chic@s este pequeño trozo de historia esta ambientado en el mundo en el que escribiré la novela que escribiré en noviembre para el NaNoWriMo 2016, les daré mas detalles luego.
Definitivamente el frio me odia, no tengo ninguna otra explicación
a esta situación, como es posible que lleve una bufanda y dos suéteres sobre mi
ropa y aun así me esté muriendo del condenado frio
¿No será porque tienes las piernas descubiertas?
A la cuneta con esa excusa de carretera, estamos en Caucagua
la playa está a 30 minutos y es medio día, simplemente no debería hacer frio en
este condenado bosque y sin embargo puedo sentirlo arañar mis piernas, de forma
lenta y superficial como un animal probando sus garras.
¿Qué estaba pensado el sr. Samuel cuando decidió venir a
meditar medio desnudo?
Seguro ese estirado me respondería algo como: “Este clima es
perfecto para rezar a nuestro dios” en momentos como este es muy difícil ser su
ayudante, si es que solo fuera el frio pero también hay una condenada niebla
que hace que el medio día se vea como las puñeteras 6:00AM y aunque aun puedes ver
todo perfectamente le da un aire condenadamente aterrador a ese condenado
bosque, estoy segura que hay una película de terror que comienza así, una hermosa
joven con dos pares de suéter se pierde en un bosque con neblina buscando a su
jefe.
Bueno no todo es
malo, al menos veré al sr. Samuel sin camisa, ummm me encanta ver como se
mueven esos enormes pectorales de chocolate mientras respira profundamente, no
puedo evitar morderme los agrietados labios cuando pienso en eso… ¡ah! quien lo
diría eso me calentó un poco jejejeje.
Debería estar detrás de ese árbol… espero… porque ya llevo
media hora perdida, la ruta parecía muy simple cuando lo acompañe hace tres días,
solo seguimos derecho dimos una vuelta y después de una pequeña colina llegamos
a un enorme cráter con un árbol sin ramas en el centro, el lugar se veía bastante
zen, bueno la nonagésima es la vencida.
*Hey, hey,
hey di algo*
Escuche esa voz directamente en mi cabeza como si cada
palabra fuera un disparo directo a mi sien y retrocedí instintivamente antes de
llegar al árbol.
*SA-CER-DO-TE*
¿Sacerdote? Trague saliva y me asome al árbol con la
esperanza de que me estuviera equivocando, pero no era así, este era el lugar
un cráter con un árbol sin ramas en el centro, justo allí estaba sentado el sr. Samuel con la
piernas cruzadas mientras se abrazaba a sí mismo.
*vamos, vamos, vamos, sal a jugar sacerdote*
Una sombra estaba flotando a su alrededor como una mosca
sobre la basura, esa era sin duda Viviam el espíritu que el sr. Samuel había
estado siguiendo las últimas semanas, esa cobarde, solo tardo 4 días en romper
su promesa de “no agresión” fue un error dejarla en paz.
*mmm ¿nada?*
La sombra se detuvo en seco frente al sr. Samuel, mientras
mis piernas parecían incapaces de responderme, aun a esta distancia podía ver
como mantenía los ojos cerrados y su rostro sereno, que alivio, no abra los
ojos sr. Samuel esa cosa no se parece en nada a la cortina negra flotante que
nos encontramos hace unos días, esa cosa se había transformado en un trozo de
la mismísima oscuridad arrancada del cielo nocturno, esa cosa me asustaba, no
era un terror que viniera por su forma, era un temor mucho más primitivo un
temor que sentía en todo mi cuerpo, presionando en mi pecho con la sensación de
que incluso correr sería inútil.
*bueno, bueno, bueno, probemos con esto*
La sombra se retorció mientras estiro un trozo de sí misma, alargándose
hacia la cara del sr. Samuel, como un niño curioso que extiende su dedo por
primera vez a un tomacorrientes y justo como en el ejemplo antes de que pudiera
tocar su cara una chispa se interpuso entre ambos haciendo que la sombra
retrocediera en lo que parecía un gesto de dolor.
*bien, bien, bien, que tal esto*
La sombra se estiro a sí misma una vez más hasta formar una
cola y la agito como un látigo hacia el sr. Samuel, me relaje pensando que el
resultado sería obvio, generando una pequeña chispa de alivio en el pesado océano
que sentía en mi pecho, ese pequeño látigo improvisado seria repelido por las
misteriosas chispas azules, pero me equivoque aunque hubo chispas azules el látigo
no se detuvo y continuo su avance hasta rasgar la carne en el brazo del sr.
Samuel, yo contuve la respiración mientras me llevaba las manos a la boca para
reprimir el grito que lucho por salir en cuanto vi la sangre.
-¡Tu!
*yo, yo, yo*
Pero la respuesta del sr. Samuel fue distinta abrió sus ojos
de golpe, arrugo su rostro mientras dejaba salir su aliento visible,
descubriendo su pecho del cual emergieron chispas azules que se negaban a
perecer, en ese momento la sombra se retorció lanzando otro latigazo al pecho
que fue interceptado por algo que solo podría describir como una “espada azul”
y aunque la sombra aprovecho la inercia para girar sobre si misma lanzando otro
latigazo desde otra dirección fue interceptada nuevamente por una segunda
espada.
*eso, eso, eso*
La sombra comenzó a moverse más deprisa mientras giraba de
una forma descontrolada sobre si misma, lanzando más latigazos de los que mis
ojos podían percibir, sin embargo las espadas azules seguían repeliéndolas dejando
una hermosa estela azul a su paso, sin embargo a pesar de mis referencias los
golpes no producían sonidos metálicos, eran más como el sonido seco de un coco
contra el suelo, sonido que se iba intensificando mientras se movían más rápido,
cada golpe parecía simplemente “peligroso” capaz de matarme si me rozaban por error.
Después de unos segundos que parecieron horas, empezaron a
detenerse entre golpes manteniendo la fuerza de cada golpe hasta que alguno rompía
el empate generando una pequeña ráfaga de aire y continuaba el desenfrenado
combate, los golpe eran tan impresionantes que por un momento empecé a calentarme
de nuevo, no, no era solo yo, incluso la ligera niebla que estaba en el cráter empezaba
a desvanecerse.
La batalla continuo bastante igualada hasta que de un
momento a otro en el que estoy segura de que no parpadee, las dos espadas
azules se fundieron en una sola y gruesa espada que rompió el látigo de sombra,
el trozo cortado se desvaneció antes de tocar el piso y la sombra retrocedió.
*huy, huy, huy, peligroso*
El trozo donde el látigo había sido cortado comenzó desprender
humo como si hubiese sido cortado mientras el brillo azul de la espada
iluminaba el rostro del sr. Samuel.
-¡VETE!
*jejeje parece que el juego fue muy lejos*
La sombra se retorció, dio un giro alrededor del árbol y
continuo su camino fuera del bosque pasando justo a mi lado, al hacerlo pude
sentir un leve escalofrió en mi mejilla como el ligero toque de una uña, mis
piernas no soportaron esto y terminaron cediendo.
Cuando regrese en mí el sr. Samuel estaba frente a mí, yo no
podía controlar mi respiración, mientras alzaba la vista para verlo, sentía que
mis ojos podrían salir rodando de sus cuencas en cualquier momento, realmente quería
decir algún chiste, un comentario estúpido para aligerar el ambiente y quitar
la cara de preocupación que tenía el sr. Samuel en su rostro, pero simplemente
no podía.
Desvié la vista a otras partes de su cuerpo, seguía
vistiendo el mono blanco que tenía hace tres días solo que ahora estaba menos
blanco, su pecho estaba cubierto de rasguños, igual que sus brazos que demás tenían
chispas azules que se aferraban a su piel como garrapatas evitando extinguirse,
sin embargo lo verdaderamente alarmante era el brazo que recibió el primer
latigazo tenía una enorme abertura de piel expuesta de diferentes colores, con contras
moradas por los bordes con el interior salpicado de zonas rojas por la sangre,
rosadas por los músculos, verdes por alguna clase de infección y lagunas
blancas que seguramente eran pus o algo parecido, la herida daba la impresión
de que un enorme tajo de carne había sido arrancado con algún instrumento
desconocido… esa visión fue suficiente para que todo se volviera negro.
