Tob se sentía fresco y relajado como si nada en el mundo
pudiese ir mal, aunque en su mente sonaba una pequeña voz que le gritaba lo
contrario, había decidido ignorarla. Después de terminar sus asuntos en la
“Sierra Tapiru” concluyo que se había ganado unas pequeñas vacaciones, por lo
que se resguardo en un hotel junto a Maritza, sabía que la situación era
temporal, después de todo él era un chamán a los servicios de “el monasterio”,
su trabajo era el de contener, eliminar o controlar a los espíritus peligrosos
y no existían vacaciones de eso.
Sin embargo Tob no quería pensar en ello, se encontraba
sentado en medio de un sofá de dos piezas bastante cómodo, disfrutando del
aroma a comida, había pedido lo que el hotel llamaba “menú especial #3” una
combinación de tres enormes platos de embutidos, buñuelos de yuca y trozos de
zanahoria con cuatro pequeños envases de salsas a un lado.
Además del aroma de la comida, una esencia a lavanda cosquilleaba
en su nariz, provenía de la bata de tela de paño que le llegaba a los tobillos
y de la toalla caliente que cubría su cabeza. La habitación brillaba con la luz
de la calurosa mañana, iluminando su comida que reposaba en una mesa de mármol
y al lado Maritza quien lo observaba atentamente.
Era una mujer aterradora, como una antigua guerrera amazona,
más alta que muchos hombres, con una esponjosa melena rubia que caía hasta su
cintura, una tez bronceada como prueba de su larga estancia bajo el sol y unos
intensos ojos marrones tan oscuros como el café concentrado. Aun usaba su
armadura de cuero, mientras adoptaba una pose firme con las manos en su espalda
lo que la hacía parecer rígida como una estatua griega.
Tob le devolvió la mirada con una sonrisa maliciosa mientras
ella se limitó a mantener un rostro neutro, Maritza era un espíritu guardián,
existía solamente para protegerlo, era una misión que se tomaba muy en serio,
era silenciosa, eficiente y lo suficientemente respetuosa como para guardarse
la mayoría de sus opiniones personales, lo que la hacía en algunas ocasiones
una compañía aburrida, sin embargo a Tob le reconfortaba tenerla cerca, era
como tener un arma cargada, no querías tener que usarla pero si la necesitabas
era buena tenerla a la mano.
-¿quieres decirme algo? – le interrogo Tob sin perder la
sonrisa.
Maritza se limitó solo a desviar la mirada a la habitación,
era un cuarto sencillo que alternaba paredes rojas y blancas, solo tenía una
cama matrimonial, una televisión y un closet ordenados con algo de distancia entre
ellos dando la ilusión de que la habitación era más grande. Pero la mirada de
Maritza pasaba por sobre todo lo anterior, al otro extremo del cuarto justo a
la puerta del baño, Tob entendió el gesto, su espíritu guardián era ciertamente
eficiente.
-Relájate, está abierta pero la cerrare mas tarde – Tob tomo
un palillo y empezó a ensarta buñuelos y trozos de salchicha.
-…- Maritza le devolvió la mirada con un silencioso reproche.
-Esto está bueno, deberías probar – Tob le mantuvo la mirada
mientras masticaba – adema defriaf preocufparte pof el hombref de la cafmaf.
Maritza se tensó ante esas palabras, era imposible que
alguien más estuviera en la habitación, ella misma se había encargado de
inspeccionar la habitación cuando llegaron hace tres días, se había mantenido
despierta haciendo guardia todo el tiempo, había trancado la puerta junto a la ventana,
verificando en el proceso que no hubiese sido forzada o que no pudieran ser
forzadas, al menos no sin que ella lo supieran, no habían abandonado el lugar
bajo su recomendación, el servicio del hotel le habían traído todo a la puerta
de la habitación, por lo que ella misma se encargaba de sacar o meter las cosas
así que ni siguiera las mucamas habían entrado, ella se había asegurado de que
el espacio fuera completamente seguro la única excepción a todo su control de
seguridad había sido una ventana de unos 30cm que se encontraba en el baño que
solo se abría luego de que Tob lo usara… y aun así cuando dirigió su mirada a
la cama era cierto había un hombre sentado allí.
-Dejar que hafblef
Tob seguía masticando una nueva tanda de embutidos, pero sus
palabras llegaron antes de que Maritza se lanzara a detener la potencial
amenaza, en la cama estaba sentado un hombre bastante fornido usando un
sombrero fedora, con un traje gris y zapatos negro brillantes, sujetaba un
periódico en sus manos, tenía la cabeza baja por lo que Maritza no podía ver su
rostro, como si intentara decidir algo, de pronto asintió como si lo hubiese
resuelto y miro a Tob quien seguía comiendo como si no pasara nada.
Al siguiente momento una enorme sensación de pánico se
apodero de Maritza e impulso los músculos de su brazo izquierdo a una velocidad
sorprendente, de la nada había visto como el hombre le lanzaba algo a su
maestro, por suerte lo había atrapado antes de llegar a su objetivo pero.
-ARHG.
Maritza soltó un alarido mientras apretaba los dientes, en
su puño izquierdo sentía un escozor, su brazo se sacudió con un intenso dolor
ardiente, empezó a temblar mientras salían chispas azules de su puño, se sentía
como si hubiese decidió meter sus dedos en un tomacorrientes, cuando volteo su
puño pudo observar un trozo de papel de unos 10cmx5cm, le dirigió una mirada al
hombre, que veía la situación intrigado, alzo su puño a la altura de su cara,
termino de arrugar el papel y sacando las energías espirituales de su interior
las concentro en su puño, apretó con fuerza, esto le provoco una punzada de
dolor más intenso que soporto en
silencio, estaba preparada para el dolor, dejaron de salir las chispas y
Maritza abrió su puño dejando caer cenizas sobre el suelo blanco.
-Interesante.
La voz de Tob sonó ronca, como una maquina oxidada, Maritza
lo miro por un momento mientras el negaba levemente con la cabeza, ella no
objeto pero concentro su mirada en el hombre.
-Tiene toda mi atención agente.
El hombre se puso rígido por un momento pero luego se
relajó.
-Yo pensaba que “los hombres de gris” recibían mejor a los
chamanes por esta zona…
Tob lo dijo con una sonrisa que tomo un matiz amenazante, la
habitación empezó a sentirse fría a pesar de la intensa luz solar que entraba
por la ventana, curiosamente el aire era particularmente frio cerca de Tob, el hombre por su parte percibió el cambio en
el ambiente, bajo de nuevo la mirada pensativo, se quitó el sombrero y lo puso
en la cama junto al periódico.
El hombre alzo la mirada revelando un rostro mucho más joven
de lo que el traje pudiera sugerir con una piel canela, ojos oscuros, una barba
fina, muy bien cuidada, que armonizaba con su pelo largo, peinado muy limpiamente
y recogido con una cebolla en la parte de atrás de su cabeza.
-Saludos sr. Tob.
Su tono de voz era suave, sonaba confortable, como el saludo
de un viejo amigo, mientras su rostro transmitía serenidad, ambos rasgos en
conjunto invitaban a confiar en él.
-Saludos agente – Tob se inclinó hacia adelante – Ya quiero
escuchar lo que tiene que decirme.
-Disculpe las molestias sr. Tob solo quería conversar con
usted.
-Claro, me imagino que si se ha tomado la molestia
infiltrase en mi habitación y después atacarme
con un talismán es porque
necesitaba urgentemente hablar conmigo, si me lo permite le sugiero que la
próxima vez se acerque con algunos chocolates, darán una mejor impresión.
Tob mantuvo un tono amable pero Maritza pudo sentir el deseo
asesino anidado en su interior, eso la hizo sonreír le encantaba esa cara en su
maestro, además quería golpear al hombre que le lastimo el brazo, solo
necesitaba que su maestro lo dijera y ella misma le rompería el cuello con las
manos desnudas a ese hombre sin importar quien fuera.
-Lo tendré en cuenta Sr. Tob, ha sido… un error de mi parte.
A pesar de la sutil amenaza de Tob y la obvia amenaza de
Maritza el agente se veía tranquilo, ni siguiera su voz cambio al hablar
mientras parecía disculparse de forma sincera.
-ja – Tob se recostó de nuevo en el sofá - ¿por error entro
a mi habitación e intento atacarme?
-Por error… - bajo de nuevo la mirada como si estuviera
cansado y luego de una profunda bocanada levanto su rostro tranquilo – Pensé
que era un impostor.
La noticia sorprendió a Tob ¿el agente era sincero o
simplemente era una mala excusa?
-Ya veo… quizás sea
mejor no pedir permiso para entrar a la ciudad la próxima.
-Oh vamos Sr. Tob no lo tome personal.
El tono del agente era demasiado relajado para el gusto de
Tob, pero aun así no pudo evitar relajarse un poco al escucharlo, sentía que
era inevitable bajar la guardia, el hombre ciertamente tenía… magia en las
palabras.
-Ah, bien agente… quizás me precipite -La sonrisa del agente
se volvió un poco más ancha- pero sabe la verdad es que yo tampoco puedo estar
seguro de su identidad quizás debería ponerle a prueba yo también, no vaya a
ser que este siendo manipulado.
Tob le dedico su sonrisa a Maritza, mientras esta preparaba
sus puños, por fin iba a poder golpear a ese hombre, por su parte el agente
forzó una sonrisa, mientras alzaba las manos revelando en su palma izquierda el
tatuaje del ying y en su mano derecha el tatuaje del yang, el gesto apaciguo el
ambiente, los tatuajes eran la marca de “los hombres grises” la red de
inteligencia del monasterio repartida por el mundo y aunque no estaba prohibido
atacar a los agentes, no estaba bien visto…
-Bonitos tatuajes, me encanta el diseño, aunque prefiero
este.
Tob levanto su mano derecha captando la atención del agente,
la giro lentamente hasta mostrar dorso en
donde un circulo blanco brillaba, el agente lo reconoció y se levantó
rápidamente pero cuando lo intento no pudo mover sus pies, sus brillante
zapatos negros estaban atrapados en luminosas cadenas blancas al suelo, quizás
estuviera mal visto atacar a un agente pero eso no le importaba a Tob.
-Vaya parece que ciertamente es usted sr. Tob.
-¿aún lo dudaba?
-Bueno… el monasterio lo ha declarado como desaparecido… no
se ha reportado con ellos en los últimos 7 meses…
-Si… han sido unos meses duros, esperaba una cesta de frutas
y un “estábamos preocupados” no un ataque.
Ambos compartieron una sonrisa divertida aunque por razones
distintas.
-Quizás cuando las cosas se calmen en la ciudad sr. Tob,
tenemos algunos espíritus molestos sueltos.
La mirada del agente se intensifico esperaba una respuesta,
todo había comenzado solo porque Tob le había avisado a los “hombres de gris”
donde estaba y que deseaba entrar a la ciudad de Angelli, era una cortesía
entre agentes del monasterio para compartir información ¿acaso ese hombre lo
estaba usando como excusa para pedir un favor?
-Quizás yo pueda ayudar con eso –Tob le respondió con
facilidad como si la respuesta estuviera preparada.
-En ese caso estaremos complacidos de recibirlo en la
ciudad… a partir de mañana.
-…Bien…
Tob bajo la mano mientras Maritza lo veía con duda, no había
entendido la razón de esto pero aun quería golpear al hombre, pero en cuanto
regreso para verlo, ya no estaba y la puerta estaba abierta.
-Ese agente es muy bueno, su magia es muy sutil y efectiva,
deberíamos tener un ojo en el futuro…
Maritza asintió mientras cerraba la puerta.
-No te preocupes por el… no creo que vuelva…parece ser que
consiguió lo que quería… aunque yo también… me pregunto quién de los dos estaba
manipulando al otro.
En cuanto termino su monologo Tob se encontró con la mirada
preocupada de Maritza.
-¿querías golpearlo?
-Si.
La voz de Maritza le tomó por sorpresa era muy suave y
femenina, era muy diferente a su apariencia.
-Quizás luego o ¿te preocupa algo más?
-¿Qué planes tiene para esta ciudad maestro?
-ah eso… quizás la vea arder.