lunes, 31 de octubre de 2016

HEY, HEY, HEY VAMOS A JUGAR

Buenas chic@s este pequeño trozo de historia esta ambientado en el mundo en el que escribiré la novela que escribiré en noviembre para el NaNoWriMo 2016, les daré mas detalles luego.

Definitivamente el frio me odia, no tengo ninguna otra explicación a esta situación, como es posible que lleve una bufanda y dos suéteres sobre mi ropa y aun así me esté muriendo del condenado frio

¿No será porque tienes las piernas descubiertas?

A la cuneta con esa excusa de carretera, estamos en Caucagua la playa está a 30 minutos y es medio día, simplemente no debería hacer frio en este condenado bosque y sin embargo puedo sentirlo arañar mis piernas, de forma lenta y superficial como un animal probando sus garras.

¿Qué estaba pensado el sr. Samuel cuando decidió venir a meditar medio desnudo?

Seguro ese estirado me respondería algo como: “Este clima es perfecto para rezar a nuestro dios” en momentos como este es muy difícil ser su ayudante, si es que solo fuera el frio pero también hay una condenada niebla que hace que el medio día se vea como las puñeteras 6:00AM y aunque aun puedes ver todo perfectamente le da un aire condenadamente aterrador a ese condenado bosque, estoy segura que hay una película de terror que comienza así, una hermosa joven con dos pares de suéter se pierde en un bosque con neblina buscando a su jefe.

 Bueno no todo es malo, al menos veré al sr. Samuel sin camisa, ummm me encanta ver como se mueven esos enormes pectorales de chocolate mientras respira profundamente, no puedo evitar morderme los agrietados labios cuando pienso en eso… ¡ah! quien lo diría eso me calentó un poco jejejeje.

Debería estar detrás de ese árbol… espero… porque ya llevo media hora perdida, la ruta parecía muy simple cuando lo acompañe hace tres días, solo seguimos derecho dimos una vuelta y después de una pequeña colina llegamos a un enorme cráter con un árbol sin ramas en el centro, el lugar se veía bastante zen, bueno la nonagésima es la vencida.

*Hey, hey, hey di algo*

Escuche esa voz directamente en mi cabeza como si cada palabra fuera un disparo directo a mi sien y retrocedí instintivamente antes de llegar al árbol.

*SA-CER-DO-TE*

¿Sacerdote? Trague saliva y me asome al árbol con la esperanza de que me estuviera equivocando, pero no era así, este era el lugar un cráter con un árbol sin ramas en el centro,  justo allí estaba sentado el sr. Samuel con la piernas cruzadas mientras se abrazaba a sí mismo.

*vamos, vamos, vamos, sal a jugar sacerdote*

Una sombra estaba flotando a su alrededor como una mosca sobre la basura, esa era sin duda Viviam el espíritu que el sr. Samuel había estado siguiendo las últimas semanas, esa cobarde, solo tardo 4 días en romper su promesa de “no agresión” fue un error dejarla en paz.

*mmm ¿nada?*

La sombra se detuvo en seco frente al sr. Samuel, mientras mis piernas parecían incapaces de responderme, aun a esta distancia podía ver como mantenía los ojos cerrados y su rostro sereno, que alivio, no abra los ojos sr. Samuel esa cosa no se parece en nada a la cortina negra flotante que nos encontramos hace unos días, esa cosa se había transformado en un trozo de la mismísima oscuridad arrancada del cielo nocturno, esa cosa me asustaba, no era un terror que viniera por su forma, era un temor mucho más primitivo un temor que sentía en todo mi cuerpo, presionando en mi pecho con la sensación de que incluso correr sería inútil.

*bueno, bueno, bueno, probemos con esto*

La sombra se retorció mientras estiro un trozo de sí misma, alargándose hacia la cara del sr. Samuel, como un niño curioso que extiende su dedo por primera vez a un tomacorrientes y justo como en el ejemplo antes de que pudiera tocar su cara una chispa se interpuso entre ambos haciendo que la sombra retrocediera en lo que parecía un gesto de dolor.

*bien, bien, bien, que tal esto*

La sombra se estiro a sí misma una vez más hasta formar una cola y la agito como un látigo hacia el sr. Samuel, me relaje pensando que el resultado sería obvio, generando una pequeña chispa de alivio en el pesado océano que sentía en mi pecho, ese pequeño látigo improvisado seria repelido por las misteriosas chispas azules, pero me equivoque aunque hubo chispas azules el látigo no se detuvo y continuo su avance hasta rasgar la carne en el brazo del sr. Samuel, yo contuve la respiración mientras me llevaba las manos a la boca para reprimir el grito que lucho por salir en cuanto vi la sangre.

-¡Tu!
*yo, yo, yo*

Pero la respuesta del sr. Samuel fue distinta abrió sus ojos de golpe, arrugo su rostro mientras dejaba salir su aliento visible, descubriendo su pecho del cual emergieron chispas azules que se negaban a perecer, en ese momento la sombra se retorció lanzando otro latigazo al pecho que fue interceptado por algo que solo podría describir como una “espada azul” y aunque la sombra aprovecho la inercia para girar sobre si misma lanzando otro latigazo desde otra dirección fue interceptada nuevamente por una segunda espada.

*eso, eso, eso*

La sombra comenzó a moverse más deprisa mientras giraba de una forma descontrolada sobre si misma, lanzando más latigazos de los que mis ojos podían percibir, sin embargo las espadas azules seguían repeliéndolas dejando una hermosa estela azul a su paso, sin embargo a pesar de mis referencias los golpes no producían sonidos metálicos, eran más como el sonido seco de un coco contra el suelo, sonido que se iba intensificando mientras se movían más rápido, cada golpe parecía simplemente “peligroso” capaz de matarme si me rozaban por error.

Después de unos segundos que parecieron horas, empezaron a detenerse entre golpes manteniendo la fuerza de cada golpe hasta que alguno rompía el empate generando una pequeña ráfaga de aire y continuaba el desenfrenado combate, los golpe eran tan impresionantes que por un momento empecé a calentarme de nuevo, no, no era solo yo, incluso la ligera niebla que estaba en el cráter empezaba a desvanecerse.

La batalla continuo bastante igualada hasta que de un momento a otro en el que estoy segura de que no parpadee, las dos espadas azules se fundieron en una sola y gruesa espada que rompió el látigo de sombra, el trozo cortado se desvaneció antes de tocar el piso y la sombra retrocedió.

*huy, huy, huy, peligroso*

El trozo donde el látigo había sido cortado comenzó desprender humo como si hubiese sido cortado mientras el brillo azul de la espada iluminaba el rostro del sr. Samuel.

-¡VETE!
*jejeje parece que el juego fue muy lejos*

La sombra se retorció, dio un giro alrededor del árbol y continuo su camino fuera del bosque pasando justo a mi lado, al hacerlo pude sentir un leve escalofrió en mi mejilla como el ligero toque de una uña, mis piernas no soportaron esto y terminaron cediendo.

Cuando regrese en mí el sr. Samuel estaba frente a mí, yo no podía controlar mi respiración, mientras alzaba la vista para verlo, sentía que mis ojos podrían salir rodando de sus cuencas en cualquier momento, realmente quería decir algún chiste, un comentario estúpido para aligerar el ambiente y quitar la cara de preocupación que tenía el sr. Samuel en su rostro, pero simplemente no podía.
Desvié la vista a otras partes de su cuerpo, seguía vistiendo el mono blanco que tenía hace tres días solo que ahora estaba menos blanco, su pecho estaba cubierto de rasguños, igual que sus brazos que demás tenían chispas azules que se aferraban a su piel como garrapatas evitando extinguirse, sin embargo lo verdaderamente alarmante era el brazo que recibió el primer latigazo tenía una enorme abertura de piel expuesta de diferentes colores, con contras moradas por los bordes con el interior salpicado de zonas rojas por la sangre, rosadas por los músculos, verdes por alguna clase de infección y lagunas blancas que seguramente eran pus o algo parecido, la herida daba la impresión de que un enorme tajo de carne había sido arrancado con algún instrumento desconocido… esa visión fue suficiente para que todo se volviera negro. 

jueves, 8 de septiembre de 2016

Reporte de Septiembre


Buenas :) 


Feliz septiembre para todos los visitantes de este pequeño rincón de fantasía, me gustaría comenzar con este reporte con una sincera disculpa ya que al final no pude cumplir con las dos publicaciones semanales que prometí el mes pasado, pero bueno no fue por vagancia si no por motivos más allá de mi  control no se preocupen solucionare eso y me pondré al día… probablemente.


En cuanto al contenido continuare con la historia de la doble hélice, tengo grandes cosas preparadas para el Tob y Lucia. Espero que mis torpes palabras me ayuden a mostrarles lo grandioso de los personajes, pero como soy nuevo en esto agradeceré cualquier consejo.


jueves, 25 de agosto de 2016

Historia de doble hélice - Crónicas de Tob II

Tob se sentía fresco y relajado como si nada en el mundo pudiese ir mal, aunque en su mente sonaba una pequeña voz que le gritaba lo contrario, había decidido ignorarla. Después de terminar sus asuntos en la “Sierra Tapiru” concluyo que se había ganado unas pequeñas vacaciones, por lo que se resguardo en un hotel junto a Maritza, sabía que la situación era temporal, después de todo él era un chamán a los servicios de “el monasterio”, su trabajo era el de contener, eliminar o controlar a los espíritus peligrosos y no existían vacaciones de eso.

Sin embargo Tob no quería pensar en ello, se encontraba sentado en medio de un sofá de dos piezas bastante cómodo, disfrutando del aroma a comida, había pedido lo que el hotel llamaba “menú especial #3” una combinación de tres enormes platos de embutidos, buñuelos de yuca y trozos de zanahoria con cuatro pequeños envases de salsas a un lado.

Además del aroma de la comida, una esencia a lavanda cosquilleaba en su nariz, provenía de la bata de tela de paño que le llegaba a los tobillos y de la toalla caliente que cubría su cabeza. La habitación brillaba con la luz de la calurosa mañana, iluminando su comida que reposaba en una mesa de mármol y al lado Maritza quien lo observaba atentamente.

Era una mujer aterradora, como una antigua guerrera amazona, más alta que muchos hombres, con una esponjosa melena rubia que caía hasta su cintura, una tez bronceada como prueba de su larga estancia bajo el sol y unos intensos ojos marrones tan oscuros como el café concentrado. Aun usaba su armadura de cuero, mientras adoptaba una pose firme con las manos en su espalda lo que la hacía parecer rígida como una estatua griega.

Tob le devolvió la mirada con una sonrisa maliciosa mientras ella se limitó a mantener un rostro neutro, Maritza era un espíritu guardián, existía solamente para protegerlo, era una misión que se tomaba muy en serio, era silenciosa, eficiente y lo suficientemente respetuosa como para guardarse la mayoría de sus opiniones personales, lo que la hacía en algunas ocasiones una compañía aburrida, sin embargo a Tob le reconfortaba tenerla cerca, era como tener un arma cargada, no querías tener que usarla pero si la necesitabas era buena tenerla a la mano.

-¿quieres decirme algo? – le interrogo Tob sin perder la sonrisa.

Maritza se limitó solo a desviar la mirada a la habitación, era un cuarto sencillo que alternaba paredes rojas y blancas, solo tenía una cama matrimonial, una televisión y un closet ordenados con algo de distancia entre ellos dando la ilusión de que la habitación era más grande. Pero la mirada de Maritza pasaba por sobre todo lo anterior, al otro extremo del cuarto justo a la puerta del baño, Tob entendió el gesto, su espíritu guardián era ciertamente eficiente.

-Relájate, está abierta pero la cerrare mas tarde – Tob tomo un palillo y empezó a ensarta buñuelos y trozos de salchicha.
-…- Maritza le devolvió la mirada con un silencioso reproche.
-Esto está bueno, deberías probar – Tob le mantuvo la mirada mientras masticaba – adema defriaf preocufparte pof el hombref de la cafmaf.

Maritza se tensó ante esas palabras, era imposible que alguien más estuviera en la habitación, ella misma se había encargado de inspeccionar la habitación cuando llegaron hace tres días, se había mantenido despierta haciendo guardia todo el tiempo, había trancado la puerta junto a la ventana, verificando en el proceso que no hubiese sido forzada o que no pudieran ser forzadas, al menos no sin que ella lo supieran, no habían abandonado el lugar bajo su recomendación, el servicio del hotel le habían traído todo a la puerta de la habitación, por lo que ella misma se encargaba de sacar o meter las cosas así que ni siguiera las mucamas habían entrado, ella se había asegurado de que el espacio fuera completamente seguro la única excepción a todo su control de seguridad había sido una ventana de unos 30cm que se encontraba en el baño que solo se abría luego de que Tob lo usara… y aun así cuando dirigió su mirada a la cama era cierto había un hombre sentado allí.

-Dejar que hafblef

Tob seguía masticando una nueva tanda de embutidos, pero sus palabras llegaron antes de que Maritza se lanzara a detener la potencial amenaza, en la cama estaba sentado un hombre bastante fornido usando un sombrero fedora, con un traje gris y zapatos negro brillantes, sujetaba un periódico en sus manos, tenía la cabeza baja por lo que Maritza no podía ver su rostro, como si intentara decidir algo, de pronto asintió como si lo hubiese resuelto y miro a Tob quien seguía comiendo como si no pasara nada.

Al siguiente momento una enorme sensación de pánico se apodero de Maritza e impulso los músculos de su brazo izquierdo a una velocidad sorprendente, de la nada había visto como el hombre le lanzaba algo a su maestro, por suerte lo había atrapado antes de llegar a su objetivo pero.
-ARHG.
Maritza soltó un alarido mientras apretaba los dientes, en su puño izquierdo sentía un escozor, su brazo se sacudió con un intenso dolor ardiente, empezó a temblar mientras salían chispas azules de su puño, se sentía como si hubiese decidió meter sus dedos en un tomacorrientes, cuando volteo su puño pudo observar un trozo de papel de unos 10cmx5cm, le dirigió una mirada al hombre, que veía la situación intrigado, alzo su puño a la altura de su cara, termino de arrugar el papel y sacando las energías espirituales de su interior las concentro en su puño, apretó con fuerza, esto le provoco una punzada de dolor  más intenso que soporto en silencio, estaba preparada para el dolor, dejaron de salir las chispas y Maritza abrió su puño dejando caer cenizas sobre el suelo blanco.

-Interesante.

La voz de Tob sonó ronca, como una maquina oxidada, Maritza lo miro por un momento mientras el negaba levemente con la cabeza, ella no objeto pero concentro su mirada en el hombre.

-Tiene toda mi atención agente.
El hombre se puso rígido por un momento pero luego se relajó.
-Yo pensaba que “los hombres de gris” recibían mejor a los chamanes por esta zona…

Tob lo dijo con una sonrisa que tomo un matiz amenazante, la habitación empezó a sentirse fría a pesar de la intensa luz solar que entraba por la ventana, curiosamente el aire era particularmente frio cerca de Tob,  el hombre por su parte percibió el cambio en el ambiente, bajo de nuevo la mirada pensativo, se quitó el sombrero y lo puso en la cama junto al periódico.

El hombre alzo la mirada revelando un rostro mucho más joven de lo que el traje pudiera sugerir con una piel canela, ojos oscuros, una barba fina, muy bien cuidada, que armonizaba con su pelo largo, peinado muy limpiamente y recogido con una cebolla en la parte de atrás de su cabeza.

-Saludos sr. Tob.

Su tono de voz era suave, sonaba confortable, como el saludo de un viejo amigo, mientras su rostro transmitía serenidad, ambos rasgos en conjunto invitaban a confiar en él.

-Saludos agente – Tob se inclinó hacia adelante – Ya quiero escuchar lo que tiene que decirme.
-Disculpe las molestias sr. Tob solo quería conversar con usted.
-Claro, me imagino que si se ha tomado la molestia infiltrase en mi habitación y después atacarme 
con un talismán es porque necesitaba urgentemente hablar conmigo, si me lo permite le sugiero que la próxima vez se acerque con algunos chocolates, darán una mejor impresión.

Tob mantuvo un tono amable pero Maritza pudo sentir el deseo asesino anidado en su interior, eso la hizo sonreír le encantaba esa cara en su maestro, además quería golpear al hombre que le lastimo el brazo, solo necesitaba que su maestro lo dijera y ella misma le rompería el cuello con las manos desnudas a ese hombre sin importar quien fuera.

-Lo tendré en cuenta Sr. Tob, ha sido… un error de mi parte.
A pesar de la sutil amenaza de Tob y la obvia amenaza de Maritza el agente se veía tranquilo, ni siguiera su voz cambio al hablar mientras parecía disculparse de forma sincera.
-ja – Tob se recostó de nuevo en el sofá - ¿por error entro a mi habitación e intento atacarme?
-Por error… - bajo de nuevo la mirada como si estuviera cansado y luego de una profunda bocanada levanto su rostro tranquilo – Pensé que era un impostor.

La noticia sorprendió a Tob ¿el agente era sincero o simplemente era una mala excusa?

 -Ya veo… quizás sea mejor no pedir permiso para entrar a la ciudad la próxima.
-Oh vamos Sr. Tob no lo tome personal.
El tono del agente era demasiado relajado para el gusto de Tob, pero aun así no pudo evitar relajarse un poco al escucharlo, sentía que era inevitable bajar la guardia, el hombre ciertamente tenía… magia en las palabras.
-Ah, bien agente… quizás me precipite -La sonrisa del agente se volvió un poco más ancha- pero sabe la verdad es que yo tampoco puedo estar seguro de su identidad quizás debería ponerle a prueba yo también, no vaya a ser que este siendo manipulado.

Tob le dedico su sonrisa a Maritza, mientras esta preparaba sus puños, por fin iba a poder golpear a ese hombre, por su parte el agente forzó una sonrisa, mientras alzaba las manos revelando en su palma izquierda el tatuaje del ying y en su mano derecha el tatuaje del yang, el gesto apaciguo el ambiente, los tatuajes eran la marca de “los hombres grises” la red de inteligencia del monasterio repartida por el mundo y aunque no estaba prohibido atacar a los agentes, no estaba bien visto…

-Bonitos tatuajes, me encanta el diseño, aunque prefiero este.

Tob levanto su mano derecha captando la atención del agente, la giro lentamente hasta mostrar  dorso en donde un circulo blanco brillaba, el agente lo reconoció y se levantó rápidamente pero cuando lo intento no pudo mover sus pies, sus brillante zapatos negros estaban atrapados en luminosas cadenas blancas al suelo, quizás estuviera mal visto atacar a un agente pero eso no le importaba a Tob.

-Vaya parece que ciertamente es usted sr. Tob.
-¿aún lo dudaba?
-Bueno… el monasterio lo ha declarado como desaparecido… no se ha reportado con ellos en los últimos 7 meses…
-Si… han sido unos meses duros, esperaba una cesta de frutas y un “estábamos preocupados” no un ataque.
Ambos compartieron una sonrisa divertida aunque por razones distintas.
-Quizás cuando las cosas se calmen en la ciudad sr. Tob, tenemos algunos espíritus molestos sueltos.

La mirada del agente se intensifico esperaba una respuesta, todo había comenzado solo porque Tob le había avisado a los “hombres de gris” donde estaba y que deseaba entrar a la ciudad de Angelli, era una cortesía entre agentes del monasterio para compartir información ¿acaso ese hombre lo estaba usando como excusa para pedir un favor?

-Quizás yo pueda ayudar con eso –Tob le respondió con facilidad como si la respuesta estuviera preparada.
-En ese caso estaremos complacidos de recibirlo en la ciudad… a partir de mañana.
-…Bien…

Tob bajo la mano mientras Maritza lo veía con duda, no había entendido la razón de esto pero aun quería golpear al hombre, pero en cuanto regreso para verlo, ya no estaba y la puerta estaba abierta.

-Ese agente es muy bueno, su magia es muy sutil y efectiva, deberíamos tener un ojo en el futuro…
Maritza asintió mientras cerraba la puerta.
-No te preocupes por el… no creo que vuelva…parece ser que consiguió lo que quería… aunque yo también… me pregunto quién de los dos estaba manipulando al otro.
En cuanto termino su monologo Tob se encontró con la mirada preocupada de Maritza.
-¿querías golpearlo?
-Si.

La voz de Maritza le tomó por sorpresa era muy suave y femenina, era muy diferente a su apariencia.

-Quizás luego o ¿te preocupa algo más?
-¿Qué planes tiene para esta ciudad maestro?

-ah eso… quizás la vea arder. 

domingo, 14 de agosto de 2016

Historia de doble hélice - La leyenda de Lucia

Lucia no podía concentrase en su desayuno, estaba pensativa por varias razones, después de todo en la tarde tenia examen de contabilidad, por alguna razón Marcos su amor platónico la estaba evitando, el dinero que le habían depositado sus padres para el mes ya casi se le estaba agotando aunque solo era el día nueve, las articulaciones le dolían cada vez que se movía y su maestra le seguía poniendo ridículos ejercicios de meditación en vez de enseñarle como pulverizar rocas con las manos desnudas, con todo eso realmente no podía disfrutar del cachito que tenía en frente.

-¡Alala! que cara tan larga tienes mi querida Lu.

La melodiosa voz de Brenda le saco de sus meditaciones, como siempre su amiga estaba vestida de forma muy coqueta con una blusa rosa que revelaba un generoso escote, una falda color crema que llegaba a sus rodillas rematadas al final con unas zapatillas moradas todo iba muy bien con su corta cabellera roja y su tez blanca salpicada de pecas.

-Tú como siempre te ves bien Bri.

Brenda ignoro por el momento el tono apagado de la respuesta de su amiga mientras se dejaba caer con una elegancia que cautivadora, por unos instantes era como si la gravedad decidiera otorgarle un delicado trato especial, mientras ponía un plato con un pastel de fresa y una taza de café en la mesa, dedicándole una sonrisa inocente a su amiga mientras probaba la crema del pastel con el meñique

-Vamos Lu cuéntame que te preocupa yo también soy mágica.
Lucia bajo la mirada a su cachito, no le gustaba que su amiga tocara ese tema en público.
-No soy mágica Bri y no se trata de eso.
-¡Ah! entonces puedo ayudar.

Lucia alzo la mirada nuevamente, se arrepintió enseguida su amiga le estaba mirando con una sonrisa en los labios y un brillo en sus ojos, no aceptaría un “no” como respuesta debía decirle algo.

-¿sabes que le pasa a Marcos?
-Ah… - Brenda tomo un bocado de pastel un poco decepcionada con la pregunta – Exámenes Lu, exámenes, nosotras tenemos uno en esta tarde ¿has estudiado?
-Si.

La mentira afloro sin problema de sus labios mientras jugaba con su cachito, al menos ahora sabía que Marcos no la evitaba eso era un avance.

-Sabes no creo que el sabor del cachito cambie aunque tengas más hambre.
Lucia detuvo los juegos la verdad es que tenía esa idea en la mente, este era el último cachito que iba a poder comprarse en el mes y quería disfrutarlo el mayor tiempo posible.
-Además los cachitos de “le fleur” ya son buenos de por sí.

Lucia alzo la mirada un poco molesta, detestaba la habilidad de su amiga para leerle la mente, no era mágico eso lo había comprobado con su maestra hace tiempo, pero a veces… lo parecía.

-Viste yo también soy mágica

Su amiga le guiño un ojo y su enojo desapareció la relación que mantenían era así, una amistad que se había forjado hace tanto que ya la confianza era excesiva, pero reconfortante en los momentos malos, una sonrisa afloro en sus labios mientras pensaba en lo mucho que apreciaba a su amiga llevándose su ultimo cachito del mes a la boca.

*ping*

No se había tragado su primer bocado cuando escucho el sonido de mensaje de su teléfono celular.

“Sector campo verde, Avenida 1, calle bolívar, cerca de la fábrica de colchones quemada”

Esa clase de mensajes llegaban de vez algunas veces, su maestra le había dicho que eran emergencias, disturbios para gente como ella y que siempre que pudiera debía llegar al sitio lo llamo “entrenamiento improvisado”. Esa dirección estaba cerca, de hecho estaba a menos de 10 minutos, 5 si corría sin el bolso, ese sector era territorio de los Tauks una pandilla de musculitos bastante agresiva.

-Oh parece que hay problemas “Luman” mejor ve yo te llevo el bolso no te preocupes.

No había nada que pensar alguien necesitaba su ayuda, Lucia le tomó la palabra a Brenda, ya se había acabado el cachito, tomo un sorbo rápido del café de su amiga mientras arrugaba el rostro, era más amargo de lo que esperaba y estaba a punto de irse cuando Brenda la detuvo.

-Deja el celular Lu yo no sé dónde es.

Lucia dejo el celular en la mesa al tiempo que comenzaba a correr, afuera encontró las calles más congestionadas de lo que esperaba por lo que su carrera se vio interrumpida por unos cuantos tropiezos, además tenía puesto un jean con una gruesa chemise y sandalias, las cuales no estaban diseñadas para una carrera sin embargo lo compensaba con su cuerpo delgado y sus rápidas zancadas.
No tuvo que rebuscar mucho en la zona para encontrar al grupo de musculitos en acción eran cinco, uno de ellos sostenía a un oficinista con la camisa abierta que se veía bastante maltratado, todos tenían la marca de los Tauks cabeza rapada con ropas negra rasgada y varios accesorios de piezas de metal.

-Hey… ustedes… deténganse

Por un momento Lucia pensó que su advertencia no funcionaría, su voz sonó más aguda de lo que esperaba además tomo varias interrupciones mientras se le iba el aliento, sin embargo contra todo pronóstico los Tauks se detuvieron y la miraron fijamente.

El que retenía al oficinista con una llave de lucha era un moreno musculoso bastante alto con gruesos brazaletes plateados, al frente estaba una chica negra bastante delgada que llevaba un guante metálico que acaba con garras en su mano izquierda emitiendo un brillo purpura en las puntas afiladas, a su lado estaba un chico blanco con gafas negras, cubierto con una camisa de mangas largas ajustada con cadenas encima y al final estaban una pareja un chico blanco y delgado con una camisa sin mangas sin ninguna pieza de metal que iba abrazado de una chica que parecía estar en bachillerato era la única que vestida diferente al resto ya que mientras los demás usaban camisas y jeans ella usaba una blusa y falda aunque todas eran negras su ropa era la nica con apariencia de nueva con un cinturón de púas.

La chica con el guantes miro a la pareja de reojo, formulando una pregunta en silencio a lo que el chico le respondió asintiendo, una sonrisa se marcó en su rostro, una pequeña esfera purpura creció en la punta del guante y luego la incrusto en el abdomen del oficinista que luego de un intenso grito se dejó caer.

El primer impulso de Lucia era correr a golpear a la chica, pero no podía, tenso su cuerpo para contenerse, seguro eso había sido para provocarla y no había caído. En su lugar acorto la distancia entre ellos caminando lentamente esperando que ellos hicieran el primer movimiento.
Esto los dejo intrigados ya que compartieron una mirada entre todos, luego empezaron a emitir una serie de chasquidos y sonidos incongruentes, cuando terminaron el chico que estaba más al fondo abrazado de la chica le dedico una mirada fanfarrona y procedió a dar la cara por el grupo. Lucia en ese momento concluyo que el chico debía estar más lejos de lo que pensaba, ya que mientras más se acercaba el delgado chico parecía que ganaba un poco más de musculo, no solo eso, tenía ojos azules bastante severos, duros incluso despiadados como martillos de hielo, parecía que deseaba intimidarla y si ella fuera otra quizás lo hubiera conseguido.

Lucia apretó los puños cuando estuvo a un metro, su maestra siempre le recordaba que era una mala idea dejar que tu oponente se acercara, sin embargo también le había dicho que solo debía defenderse, por ahora, así que tenía prohibido dar el primer golpe además quizás el chico no iba atacar y solo iba a decirle algo. Si claro y después todos irían a tomar un café tomados de las manos prometiéndose eterna amistad.

Cuando el chico estuvo a pocos centímetros de su cara Lucia cambio la posición de sus pies, el calvo al parecer lo tomo como un signo de debilidad, ya que el chico era intimidante, mucho más musculoso de lo que le había parecido y definitivamente más alto que ella, al menos le sacaba una cabeza de altura, se le acerco como un animal salvaje mirándola desde arriba sin detener el avance de su frente  hasta que por fin se tocaron.

Esa fue toda la excusa que necesitaba Lucia el calvo la había tocado, era “técnicamente” el primer golpe, respondió cambiando su peso hacia adelante y con su palma izquierda impacto su oído derecho esto desoriento al calvo lo suficiente como para que no notara el cambio de postura mientras le asestaba con el antebrazo un golpe al lado izquierdo de su cuello para rematar Lucia dio paso atrás mientras daba una patada espartana en el abdomen aunque había apuntado a la entrepierna.

Levanto la vista esperando que los demás se lanzaran sobre ella, pero aunque se veían impresionados ninguno mostro intensiones de ayudar a su amigo más bien estaban expectantes, esto levanto las alarmas de Lucia, que por instinto se movió a un lado, cosa que agradeció interiormente ya que el calvo se había lanzado sobre ella, lo cual era impresionante si lo pensaba, ya que hasta ahora no conocía a nadie capaz de soportar dos de sus golpes seguidos, después de todo su maestra le había dicho que era muy fuerte, sin embargo el calvo parecía ignorar esto porque se lanzaba una y otra vez sobre ella como un toro enojado. Pero al menos sabía que sus golpes le había afectado, la ruta de los ataques era simple, algo chueca  en momentos, el calvo estaba mareado y a pesar de todo se seguía lanzando tras ella.   

Lucia pensó que  solo tendría que evadir un par de ataques más hasta que el calvo se quedara sin energía o se terminara de desmayar, sin embargo con cada ataque el calvo parecía volverse más fuerte, más certero e incluso juraría que se volvía mas grande, por lo que al final opto por terminarlo con sus propias manos, luego de evadir por última vez con un elegante juego de pies y un giro, golpeo con su codo la parte trasera de su espalda lo que al parecer fue suficiente para tirarlo al piso y por un momento parecía que se levantaría también de eso pero luego de un pequeño esfuerzo termino desplomándose.

El gigante había peleado bien pero no tenía oportunidad desde el principio.

Lucia luego  de esto lanzo una aguda mirada desafiante a los miembros restantes, parecían listos para pelear, hasta que la chica del fondo comenzó a chasquear mientras movía la boca de forma extraña, los demás empezaron a hacer lo mismo hasta que moreno musculoso soltó al oficinista en el piso, con una mirada desafiante a la chica negra luego de lo cual los cuatro se movieron como uno a un lado unos cuantos metros mirando fijamente a Lucia.

Lucia entendió el gesto, dejarían la pelea e intercambiarían rehenes,  lo pensó por un momento pero al final término asintiendo, por lo que se acercó al oficinista sin dejar de mirar al grupo era un acuerdo silencioso pero en cualquier momento podían romperlo y al parecer ellos pensaban igual.
Al final el chico moreno y musculo termino cargando solo al chico calvo que ahora parecía un bulto delgado mientras la chica joven y el de las gafas lo veían con cierta preocupación y la chica negra seguía amenazando a Lucia con la mirada.

Cuando Lucia no los vio más movió al oficinista, por un momento busco el pulso pero luego recordó que no sabía para que servía, la verdad es que nunca había dado primeros auxilios antes, sin embargo el hombre se veía bien y respiraba eso debía ser suficiente. El único detalle eran los varios morados que tenía en todo el cuerpo quizás obviamente los Tauks se habían estado divirtiendo, pero antes de que pudiera seguir con su análisis, Lucia se volteo había escuchado pasos ¿los Tauks habían ido a buscar refuerzos?

Esa pregunta le puso los nervios de punta, luego de esos tres golpes el dolor en sus articulaciones era demasiado agudo como para soportar una pelea con más de cuatro al mismo tiempo.

 -¡Alala! que buenos reflejos mi querida amiga.
Como si nada Brenda se acercaba con una cámara en sus manos y una sonrisa en su rostro.
-Deberías saludar a tus admiradores “Luman”.
-Apaga eso.
-Ok.

Con una sonrisa en el rostro Brenda guardo la cámara en uno de los pliegues de su falda dentro ocultaba varios bolsillos con sus cosas, en alguna ocasión le comento a Lucia que no le agradaban los bolsos.

-Que sorprendente “luman” me alegra haber grabado la primera vez que alguien se levanta luego de que lo golpearas dos veces seguidas debió ser una pelea dura.
-Si… por favor llama…
-A emergencias listo, llegan en unos minutos, ves lo sé todo de ti “luman”.

Lucia alzo la mirada estaba un poco más tranquila, su amiga seguía con una esa sonrisa burlona que la sacaba de sus casillas, pero ya todo había terminado, así que le dedico una sonrisa divertida  a su amiga.

-No es la primera vez


viernes, 12 de agosto de 2016

Historia de doble hélice - Crónicas de Tob I

“La sierra Tapiru” es una enorme montaña no muy lejos de la ciudad de Angelli, visitada frecuentemente por personas en busca de “aire fresco”, es un lugar perfecto para aliviar las tensiones de la agitada vida en la ciudad. Es un destino tan visitado que incluso tiene una línea de autobús que deja a los cansados citadinos en la base de la montaña, donde les recibe una enorme explosión de varios tonos de color verde que se va oscureciendo conforme aumenta la altura.
 Claro que esto no le importaba a Tob, quien no podía ver la cima de la montaña desde la parada en donde le había dejado el autobús, una pequeña isla de concreto en un mar de tierra y vegetación.

En la cartelera de la parada había un mapa bastante general que explicaba como el camino de tierra que se encontraba detrás de la parada se dividía en diferentes rutas para diferentes propósitos. La que le interesaba a Tob era la primera desviación de la izquierda que iniciaba el camino de los senderistas que tenía una nota aclaratoria de “ruta ligeramente inclinada”.

La ruta se veía bastante larga, esto hizo suspirar a Tob quien tenía la esperanza de no pasar mucho tiempo en la montaña, después de todo no se había vestido para eso. Aunque tenía zapatos blancos, un mono negro lo que quizás era una buena elección, también tenía una camisa azul de mangas largas debajo de una pesada capa negra con capucha que llevaba simplemente porque le quedaba genial y le daba un aire dramático.

Pero luego de media hora de camino Tob llego a odiar su ropa mientras llegaba a tres conclusiones: primero la cartelera era una enorme mentirosa, segundo la gente de la ciudad estaba loca por venir por ese “aire fresco” que se sentía como veneno en sus cansados pulmones y tercero definitivamente odiaba el ejercicio.

Tob continuo con su pesada marcha hasta que llego a una bifurcación en forma de “Y” con una señal de flecha a la derecha, por lo tanto decidió ir a la izquierda, después de todo no estaba buscando el camino más seguro. La ruta era más angosta mientras la hierba se comía lentamente el camino de tierra, los árboles se juntaban al acecho y los insectos comenzaron a dar vueltas como aves de carroña sobre su cabeza obviamente no era una ruta recomendada.

Con cada paso que daba en esta nueva e inexplorada ruta su bolso le parecía más pesado y la ropa completamente sudada se le pegaba en lugares extraños, lo que le hizo pensar varias veces en regresar, hasta que por fin encontró la señal que buscaba en un árbol era una “X” hecha con una línea blanca y otra verde, era la señal de que estaba cerca a su destino.

Lamentablemente para Tob, más cerca no era sinónimo de más fácil. Conforme avanzaba, los insectos sobre su cabeza se duplicaron, las plantas crecieron en algunas partes hasta las rodillas, los arboles estaban más juntos y empezaba a ver movimientos en la crecida hierba a su alrededor.

A pesar de esto, Tob siguió su camino aunque con varias paradas para retomar el aliento que lo hicieron terminarse el agua que al parecer había sudado, mientras le acompañaba un interminable ritmo de palmadas dirigidas a todos los insectos que se le acercaban y un mal humor producto del sol de las 10:00 AM.

Este lugar le recordaba a su niñez en el monasterio, específicamente a esa época en la que le había obligado a sacar el máximo potencial de su cuerpo o como le decía Tob: la época de “ojala mis profesores estuvieran muertos”.

Lo peor de esa época había sido que después le habían enseñado que el ejercicio físico era una manera lenta de entrenar el cuerpo y que era más efectivo reforzarlo con “energía espiritual” para ser más fuerte, rápido y resistente. Después de esa auténtica revelación Tob reprimió sus impulsos homicidas dirigidos a sus antiguos profesores y se limitó a vengarse convirtiéndose en un auténtico vago, después de todo siempre había tenía grandes reservas de energía en su alma.

Sin embargo, todo era diferente ahora. Debía llegar al interior de la montaña sin dejárselo saber a los espíritus del bosque, por lo que no deseaba arriesgarse a usar su energía y briilar como un faro, después de todo aunque la mayoría de los visitantes no lo notaran la montaña tenía cierta peculiaridad y es que la mayoría de las personas desaparecían cuando se alejaban de los caminos marcados. No habían notas, rescates o explicaciones, simplemente un visitante menos, aunque claro, esto solo pasaba de vez en cuando, quizás por eso nadie se molestaba en investigarlo.

Sin embargo, la información del monasterio confirmaba que algo sobrenatural pasaba allí. De hecho, ya en la montaña, Tob podía estar seguro que este lugar era una trampa de algún espíritu poderoso que de vez en cuando devoraba humanos, después de todo no llagabas a dominar una montaña comiendo bayas y ardillas. Quizás por eso su mentor le aconsejo que se mantuviera alejado. Aunque eso no le detuvo, de hecho alimento su enorme ego que le guiaba al interior de la montaña con un “todo estará bien”.

Quizás por eso no se percató de esos pequeños detalles que se acumulaban a su alrededor, como que algunos matorrales parecían brillar, de que el aire tenía un olor ligeramente enrarecido o del hecho de que los arboles estaban demasiado cercanos los unos a los otros como para ser natural. No se percató de esto hasta que estuvo sudado, desorientado y casado como un animal herido mientras se apoyaba en un árbol cercano.

Era una sensación angustiante que lo hizo mirar al cielo mientras la capucha se le pegaba a la frente, con una respiración forzosa y aun así le saco una sonrisa.

La sonrisa no fue por desesperación si no porque esta serie de pequeñas señales, cuando por fin la noto, le hicieron percatarse de que había llegado, por lo cual procedió a liberar la energía de su alma por primera vez en la mañana, volviéndose un faro de luz para todo los espíritus cercanos, mientras golpeaba un árbol del que se estaba apoyado produciendo un fuerte sonido antinatural y leve brillo sobre su cuerpo.

 -Criaturas, soy Tob y vine a ver a su rey.

El sonido toco a cada árbol en el área como un rumor sin recibir respuesta aparente, a pesar de lo cual Tob se mantuvo con una sonrisa y una respiración agitada mientras miraba arriba. Luego de un instante que pareció eterno se escuchó un cuchicheo entre los matorrales como si cientos de pequeñas voces lucharan por hacerse oír, luego otro periodo de silencio hasta que las plantas y árboles empezaron a moverse creado un camino como si de pronto en vez de raíces tuvieran pequeñas patas.

Tob vio el camino de reojo mientras se acomodaba el bolso para avanzar. Como si el bosque ahora le perteneciera le dedico una mirada a cada planta con desprecio y pisaba con una seguridad que hacia dudar a la hierbas bajo sus pies mientras se recogían con temor.

La sumisión de la montaña continúo en silencio hasta que Tob llego a la entrada de una caverna de roca gris sin ninguna vegetación a su alrededor. De hecho lentamente las plantas cercanas comenzaron a retroceder como si intentaran buscar refugio de una explosión inminente.

Por su parte, Tob recupero el aliento, luego de observar la caverna unos minutos, saco un guante negro de su morral sin quitarlo de su espalda, se acomodó la capa sudada y con la mirada fija en la caverna, lo coloco en su mano derecha para adentrarse de forma indiferente.

-Bienvenido…

La palabra vino del viento como el susurro de un coro de voces provenientes de la oscuridad que caía como un telón negro sobre toda la cueva, no era posible ver nada más allá de la línea que creaba la luz de la entrada y en cuyo límite se detuvo Tob intentado ver al interior de la cueva sin resultado.

Se había convertido en una pequeña sombra separada por una franja de luz de un mar de oscuridad que emitía cierta repulsión. 

-Muy impresionante pequeño, cualquier otro al menos hubiese titubeado al escuchar mi voz
-He oído cosas peores…

Tob respondió con una mueca de indiferencia ocultando parte de sus rasgos con la capucha, mientras seguía intentando descubrir el origen de la voz, después de todo, si era un rey debía ser alguna clase de criatura, pero la voz parecía moverse mientras hablaba haciendo que Tob intentara seguirla con la mirada.

-Escuche que deseas hablar conmigo 

-Eres la presencia que domó a todos los espíritus de la montaña y la ciudad

El comentario hizo agitar una presencia en la oscuridad que Tob supo diferenciar solo por un momento.

-Eres uno de los discípulos del monasterio de Santa Elia Brava

La presencia pareció diluirse nuevamente  

-Yo no estaba preguntando
-Yo tampoco

 Un silencio se desarrolló entre ambos mientras la presencia de la voz se movía en todas las direcciones. Quizás había un cuerpo detrás de las sombras pero la oscuridad impedía verlo. A pesar de esto, Tob movía la cabeza intentando ubicarlo.

-Entonces… ¿Qué asuntos tiene el monasterio conmigo? Quizás vienes como tu 
predecesora a mostrar tus respetos a mi presencia, a mi enormidad, a mi ser?

Tob pudo distinguir de nuevo la presencia por un momento le encantaba regodearse 

-No

La respuesta fue rápida aunque no estaba preparada la sugerencia le había parecido estúpida a Tob, quien había renunciado a encontrar a la criatura mientras notaba como la oscuridad de la cueva se empezaba a mover hasta cubrir sus pies como si fuera niebla solo que más densa, el mar de oscuridad empezaba a devorarse su sombra.

-Entonces alguna guerra de esas que les encanta librar a ustedes… Seguramente desean que les envíe algunos soldados o incluso que yo mismo aparezca al frente para desatar destrucción y caos a nuestros enemigos

-No

Las respuestas eran frías y rápidas sin ninguna duda, esto provoco a la presencia que se concretó furiosa frente a Tob, el cual suspiro en sus adentros ya que le preocupaba más el no poder encontrar a la presencia que la conversación en sí, pudiendo sentirla justo frente a él emergiendo poco a poco desde el suelo como un bulto de malicia que de pronto era más alto que Tob.

-Entonces ¿a qué has venido?

El bulto de sombras no tenía ojos así que era imposible deducir si se encontraban frente a frente, sin embargo Tob sentía que lo veía a sus ojos mientras entrecerraba los suyos.

-He venido a exterminarte

En cuanto la frase salió de sus labios el bulto se disipó o mejor dicho se difundió como si la presencia estuviera en toda la cueva mientras Tob mantenía la mirada al frente con una sonrisa.

-¡¡¡TUUUUUUUUUUUUUUUUUUUUU!!! ¿TIENES IDEA DE QUIEN SOY? ¿DE LO QUE REPRESENTO? ¡YO SOY EL REY DE ESTA MONTAÑA! ¡HE ESCLAVIZADO A TODOS LOS ESPIRITUS DE ESTE LUGAR! ¡LA MISMISIMA MAESTRA EMILIA SE INCLINO EN RESPETO ANTE MI! ¿QUÉ ERES TÚ EN COMPARACION? ¿QUIÉN ERES TÚ EN COMPARACION?

La luz de la entrada se apagó como una vela mientras la voz rugía furiosa en todas direcciones, era como estar en la boca de una bestia listo para ser digerido sin oportunidad de escapar.

-TU NO ERES NADIE, TU NO ERES NADA

La voz se apagó mientras la oscuridad envolvió el sonido de esas palabras haciendo de la oscuridad algo más profunda, espesa, intensa, hasta que la oscuridad se volvió absoluta.

Esta era la razón por la que su mentor le había recomendado que se alejara de la montaña. Este rey parecía experto en trampas espirituales y se alimentaba de la energía del alma, para él un chamán como Tob era algo más que un bocadillo.

Sin embargo, su mentor obviamente le subestimaba porque dentro de esa absoluta oscuridad en la que no se podía escuchar ni ver nada se produjo el sonido antinatural de un golpe sordo.

-¡TUUUUUUUUUUUU!

EL grito del rey se escuchó mucho más aislado y concreto, como si hubiera perdido algunas voces de su coro. Luego un pequeño brillo circular dividió la oscuridad, revelando como la mano derecha de Tob sujetaba una masa negra sobre su hombro izquierdo mientras mantenía su vista en el frente. La masa se agitaba como un trozo de goma estirado por los huecos del agarre de Tob con la intensión de escapar y a pesar de que parecía chorrear no parecía poder moverse, Tob había atrapado lo insustancial.

-¡¡¡SUELTAME!!!
-Mi mentor me subestima, una trampa no es nada si tienes la herramienta adecuada

Sin prestarle atención, Tob alzo su mano izquierda y cerro el puño esbozando una sonrisa sádica. Acto seguido varias líneas de luz aparecieron por toda la cueva todas al mismo tiempo, suficientes como para perder la cuenta de las mismas y cada una atravesaba un trozo de goma de apariencia petrolera sumamente espesa que chorreaba desde la mano derecha de Tob y dejaba un rastro por todo la cueva, la sustancia se agitaba como un animal herido mientras emitía gruñidos incoherentes

-Tughl Nadiepmiaedmuganceoia ioadops

Cuando no se escuchó nada y la sutancia dejo de moverse, Tob apretó su mano derecha mientras la halaba, lo que provoco un brillo circular en el guante mientras abría y cerraba la mano hasta que la masa negra empezó a dividirse en pequeño trozos de oscuridad que se iban pegando al guante negro hasta dejar la cueva un poco más iluminada. Para decepción de Tob, el lugar era sorprendentemente pequeño quizás de unos 20 metros cuadrados.

-¿este es el palacio de un rey?

Tob esbozo una mueca de desaprobación mientras salía de la cueva con una ligera sensación de molestia, al parecer esperaba más de la situación, cuando salió se encontró con una reunión de esferas de colores fluorescentes rondados descontroladamente a pleno día como moscas sobre desperdicios, imitando de nuevo el murmullo que había escuchado anteriormente pero más intenso y fuerte. Incluso un poco desesperado, esto le irritó lo suficiente como para acercarse de nuevo al primer árbol que vio para golpear con otro ruido antinatural alzando un dedo.

-Uno

Las luces fluorescentes empezaron a desacelerar mientras una se acercaba lentamente hacia él.

-Esto…es… nosotros… tu…

La luz se movía indecisa al emitir una voz aguda como el pitido de una sala de emergencias hasta que empezó a moverse en pequeños círculos.

-Eres… ¿nuestro nuevo rey?

Tob entrecerró sus ojos al escuchar a la luz, para percibir a todos los pequeños espíritus que estaban en el lugar, eran mas de los que se esperaba además la montaña tenia una reserva bastante grande de energía, eso era suficiente, abrió los ojos mientras respondía lentamente.

-Si… exijo la energía de esta montaña y la mitad de sus vidas
-No… eso... es… nosotros…

Sin prestarle atención a las quejas de la pequeña luz, Tob aposto su morral en el piso mientras sacaba un trozo rectangular de cartón de color vino tinto de uno de los pequeños bolsillos delanteros, para luego lanzarlo al piso mientras veía a la luz y señalaba el cartón.

-Lo quiero allí sus vidas y la energía

Su tono no aceptaba replica, pero por un momento Tob pensó que los pequeños espíritus se negarían, sin embargo la pequeña luz se debatió por unos instantes para luego perderse en el bosque por unos momentos y regresar con un grupo de luces que nuevamente comenzó a moverse descontroladamente como moscas rodeando a Tob. Los murmullos eran demasiados para entenderlos y poco a poco se fueron sumando más luces del bosque hasta que un rio de luz fosforescente brilló de forma imposible para ser de día, convergiendo estrepitosamente en el cartón que lo absorbió como una esponja brillante.

- Réanimations

La palabra salió suavemente de los labios agrietados de Tob mientras ocurría una explosión de luz, luego de lo cual las muy pocas luces restantes se dispensaron nuevamente dejando a una pequeña rezagada.

-Está hecho mi rey

Tob asintió a la pequeña luz que hablo en un tono agudo diferente a la anterior mientras se perdía entre los arboles como si temiera la siguiente orden de su nuevo rey.

Por otra parte, ahora en el sitio donde estaba el cartón, una figura humanoide estaba hincando su rodilla. La figura era una chica de piel bronceada con esponjado cabello amarillo, vestía una armadura de cuero gruesa con retazos de tela suelta en las articulaciones y botas de apariencia rustica. Luego de verla por un momento, Tob se permitió sonreír de una forma diferente como si viera a una vieja amiga.

-Bienvenida de nuevo Maritza

UN NUEVO INICIO

Buenas bienvenidos una vez mas a este humilde pedazo de mi imaginación que ha ido acumulando polvo luego de algunos años, me sorprende ver que la ultima actualización fue en el 2013 casi parece ayer cuando decidí tomarme un breve descanso de este pequeño experimento con la idea de retomarlo cuando "estuviera mas desocupado" eso es algo cómico si lo piensas XD

De todas formas fiel a mi palabra de hace tres años, retomare el blog quizás ahora mas viejo y espero que mas sabio pueda darle el cariño que se merece con un mínimo de 2 publicaciones semanales que iniciaran nuevas historias (realmente lo lamento por mis viejos personajes tendrán que tenerme paciencia) espero a quienes me leen su mas sinceras opiniones.

Y vamos a ello XD