jueves, 25 de agosto de 2016

Historia de doble hélice - Crónicas de Tob II

Tob se sentía fresco y relajado como si nada en el mundo pudiese ir mal, aunque en su mente sonaba una pequeña voz que le gritaba lo contrario, había decidido ignorarla. Después de terminar sus asuntos en la “Sierra Tapiru” concluyo que se había ganado unas pequeñas vacaciones, por lo que se resguardo en un hotel junto a Maritza, sabía que la situación era temporal, después de todo él era un chamán a los servicios de “el monasterio”, su trabajo era el de contener, eliminar o controlar a los espíritus peligrosos y no existían vacaciones de eso.

Sin embargo Tob no quería pensar en ello, se encontraba sentado en medio de un sofá de dos piezas bastante cómodo, disfrutando del aroma a comida, había pedido lo que el hotel llamaba “menú especial #3” una combinación de tres enormes platos de embutidos, buñuelos de yuca y trozos de zanahoria con cuatro pequeños envases de salsas a un lado.

Además del aroma de la comida, una esencia a lavanda cosquilleaba en su nariz, provenía de la bata de tela de paño que le llegaba a los tobillos y de la toalla caliente que cubría su cabeza. La habitación brillaba con la luz de la calurosa mañana, iluminando su comida que reposaba en una mesa de mármol y al lado Maritza quien lo observaba atentamente.

Era una mujer aterradora, como una antigua guerrera amazona, más alta que muchos hombres, con una esponjosa melena rubia que caía hasta su cintura, una tez bronceada como prueba de su larga estancia bajo el sol y unos intensos ojos marrones tan oscuros como el café concentrado. Aun usaba su armadura de cuero, mientras adoptaba una pose firme con las manos en su espalda lo que la hacía parecer rígida como una estatua griega.

Tob le devolvió la mirada con una sonrisa maliciosa mientras ella se limitó a mantener un rostro neutro, Maritza era un espíritu guardián, existía solamente para protegerlo, era una misión que se tomaba muy en serio, era silenciosa, eficiente y lo suficientemente respetuosa como para guardarse la mayoría de sus opiniones personales, lo que la hacía en algunas ocasiones una compañía aburrida, sin embargo a Tob le reconfortaba tenerla cerca, era como tener un arma cargada, no querías tener que usarla pero si la necesitabas era buena tenerla a la mano.

-¿quieres decirme algo? – le interrogo Tob sin perder la sonrisa.

Maritza se limitó solo a desviar la mirada a la habitación, era un cuarto sencillo que alternaba paredes rojas y blancas, solo tenía una cama matrimonial, una televisión y un closet ordenados con algo de distancia entre ellos dando la ilusión de que la habitación era más grande. Pero la mirada de Maritza pasaba por sobre todo lo anterior, al otro extremo del cuarto justo a la puerta del baño, Tob entendió el gesto, su espíritu guardián era ciertamente eficiente.

-Relájate, está abierta pero la cerrare mas tarde – Tob tomo un palillo y empezó a ensarta buñuelos y trozos de salchicha.
-…- Maritza le devolvió la mirada con un silencioso reproche.
-Esto está bueno, deberías probar – Tob le mantuvo la mirada mientras masticaba – adema defriaf preocufparte pof el hombref de la cafmaf.

Maritza se tensó ante esas palabras, era imposible que alguien más estuviera en la habitación, ella misma se había encargado de inspeccionar la habitación cuando llegaron hace tres días, se había mantenido despierta haciendo guardia todo el tiempo, había trancado la puerta junto a la ventana, verificando en el proceso que no hubiese sido forzada o que no pudieran ser forzadas, al menos no sin que ella lo supieran, no habían abandonado el lugar bajo su recomendación, el servicio del hotel le habían traído todo a la puerta de la habitación, por lo que ella misma se encargaba de sacar o meter las cosas así que ni siguiera las mucamas habían entrado, ella se había asegurado de que el espacio fuera completamente seguro la única excepción a todo su control de seguridad había sido una ventana de unos 30cm que se encontraba en el baño que solo se abría luego de que Tob lo usara… y aun así cuando dirigió su mirada a la cama era cierto había un hombre sentado allí.

-Dejar que hafblef

Tob seguía masticando una nueva tanda de embutidos, pero sus palabras llegaron antes de que Maritza se lanzara a detener la potencial amenaza, en la cama estaba sentado un hombre bastante fornido usando un sombrero fedora, con un traje gris y zapatos negro brillantes, sujetaba un periódico en sus manos, tenía la cabeza baja por lo que Maritza no podía ver su rostro, como si intentara decidir algo, de pronto asintió como si lo hubiese resuelto y miro a Tob quien seguía comiendo como si no pasara nada.

Al siguiente momento una enorme sensación de pánico se apodero de Maritza e impulso los músculos de su brazo izquierdo a una velocidad sorprendente, de la nada había visto como el hombre le lanzaba algo a su maestro, por suerte lo había atrapado antes de llegar a su objetivo pero.
-ARHG.
Maritza soltó un alarido mientras apretaba los dientes, en su puño izquierdo sentía un escozor, su brazo se sacudió con un intenso dolor ardiente, empezó a temblar mientras salían chispas azules de su puño, se sentía como si hubiese decidió meter sus dedos en un tomacorrientes, cuando volteo su puño pudo observar un trozo de papel de unos 10cmx5cm, le dirigió una mirada al hombre, que veía la situación intrigado, alzo su puño a la altura de su cara, termino de arrugar el papel y sacando las energías espirituales de su interior las concentro en su puño, apretó con fuerza, esto le provoco una punzada de dolor  más intenso que soporto en silencio, estaba preparada para el dolor, dejaron de salir las chispas y Maritza abrió su puño dejando caer cenizas sobre el suelo blanco.

-Interesante.

La voz de Tob sonó ronca, como una maquina oxidada, Maritza lo miro por un momento mientras el negaba levemente con la cabeza, ella no objeto pero concentro su mirada en el hombre.

-Tiene toda mi atención agente.
El hombre se puso rígido por un momento pero luego se relajó.
-Yo pensaba que “los hombres de gris” recibían mejor a los chamanes por esta zona…

Tob lo dijo con una sonrisa que tomo un matiz amenazante, la habitación empezó a sentirse fría a pesar de la intensa luz solar que entraba por la ventana, curiosamente el aire era particularmente frio cerca de Tob,  el hombre por su parte percibió el cambio en el ambiente, bajo de nuevo la mirada pensativo, se quitó el sombrero y lo puso en la cama junto al periódico.

El hombre alzo la mirada revelando un rostro mucho más joven de lo que el traje pudiera sugerir con una piel canela, ojos oscuros, una barba fina, muy bien cuidada, que armonizaba con su pelo largo, peinado muy limpiamente y recogido con una cebolla en la parte de atrás de su cabeza.

-Saludos sr. Tob.

Su tono de voz era suave, sonaba confortable, como el saludo de un viejo amigo, mientras su rostro transmitía serenidad, ambos rasgos en conjunto invitaban a confiar en él.

-Saludos agente – Tob se inclinó hacia adelante – Ya quiero escuchar lo que tiene que decirme.
-Disculpe las molestias sr. Tob solo quería conversar con usted.
-Claro, me imagino que si se ha tomado la molestia infiltrase en mi habitación y después atacarme 
con un talismán es porque necesitaba urgentemente hablar conmigo, si me lo permite le sugiero que la próxima vez se acerque con algunos chocolates, darán una mejor impresión.

Tob mantuvo un tono amable pero Maritza pudo sentir el deseo asesino anidado en su interior, eso la hizo sonreír le encantaba esa cara en su maestro, además quería golpear al hombre que le lastimo el brazo, solo necesitaba que su maestro lo dijera y ella misma le rompería el cuello con las manos desnudas a ese hombre sin importar quien fuera.

-Lo tendré en cuenta Sr. Tob, ha sido… un error de mi parte.
A pesar de la sutil amenaza de Tob y la obvia amenaza de Maritza el agente se veía tranquilo, ni siguiera su voz cambio al hablar mientras parecía disculparse de forma sincera.
-ja – Tob se recostó de nuevo en el sofá - ¿por error entro a mi habitación e intento atacarme?
-Por error… - bajo de nuevo la mirada como si estuviera cansado y luego de una profunda bocanada levanto su rostro tranquilo – Pensé que era un impostor.

La noticia sorprendió a Tob ¿el agente era sincero o simplemente era una mala excusa?

 -Ya veo… quizás sea mejor no pedir permiso para entrar a la ciudad la próxima.
-Oh vamos Sr. Tob no lo tome personal.
El tono del agente era demasiado relajado para el gusto de Tob, pero aun así no pudo evitar relajarse un poco al escucharlo, sentía que era inevitable bajar la guardia, el hombre ciertamente tenía… magia en las palabras.
-Ah, bien agente… quizás me precipite -La sonrisa del agente se volvió un poco más ancha- pero sabe la verdad es que yo tampoco puedo estar seguro de su identidad quizás debería ponerle a prueba yo también, no vaya a ser que este siendo manipulado.

Tob le dedico su sonrisa a Maritza, mientras esta preparaba sus puños, por fin iba a poder golpear a ese hombre, por su parte el agente forzó una sonrisa, mientras alzaba las manos revelando en su palma izquierda el tatuaje del ying y en su mano derecha el tatuaje del yang, el gesto apaciguo el ambiente, los tatuajes eran la marca de “los hombres grises” la red de inteligencia del monasterio repartida por el mundo y aunque no estaba prohibido atacar a los agentes, no estaba bien visto…

-Bonitos tatuajes, me encanta el diseño, aunque prefiero este.

Tob levanto su mano derecha captando la atención del agente, la giro lentamente hasta mostrar  dorso en donde un circulo blanco brillaba, el agente lo reconoció y se levantó rápidamente pero cuando lo intento no pudo mover sus pies, sus brillante zapatos negros estaban atrapados en luminosas cadenas blancas al suelo, quizás estuviera mal visto atacar a un agente pero eso no le importaba a Tob.

-Vaya parece que ciertamente es usted sr. Tob.
-¿aún lo dudaba?
-Bueno… el monasterio lo ha declarado como desaparecido… no se ha reportado con ellos en los últimos 7 meses…
-Si… han sido unos meses duros, esperaba una cesta de frutas y un “estábamos preocupados” no un ataque.
Ambos compartieron una sonrisa divertida aunque por razones distintas.
-Quizás cuando las cosas se calmen en la ciudad sr. Tob, tenemos algunos espíritus molestos sueltos.

La mirada del agente se intensifico esperaba una respuesta, todo había comenzado solo porque Tob le había avisado a los “hombres de gris” donde estaba y que deseaba entrar a la ciudad de Angelli, era una cortesía entre agentes del monasterio para compartir información ¿acaso ese hombre lo estaba usando como excusa para pedir un favor?

-Quizás yo pueda ayudar con eso –Tob le respondió con facilidad como si la respuesta estuviera preparada.
-En ese caso estaremos complacidos de recibirlo en la ciudad… a partir de mañana.
-…Bien…

Tob bajo la mano mientras Maritza lo veía con duda, no había entendido la razón de esto pero aun quería golpear al hombre, pero en cuanto regreso para verlo, ya no estaba y la puerta estaba abierta.

-Ese agente es muy bueno, su magia es muy sutil y efectiva, deberíamos tener un ojo en el futuro…
Maritza asintió mientras cerraba la puerta.
-No te preocupes por el… no creo que vuelva…parece ser que consiguió lo que quería… aunque yo también… me pregunto quién de los dos estaba manipulando al otro.
En cuanto termino su monologo Tob se encontró con la mirada preocupada de Maritza.
-¿querías golpearlo?
-Si.

La voz de Maritza le tomó por sorpresa era muy suave y femenina, era muy diferente a su apariencia.

-Quizás luego o ¿te preocupa algo más?
-¿Qué planes tiene para esta ciudad maestro?

-ah eso… quizás la vea arder. 

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